3 tips para emprender con tu pareja y no bajar la persiana del negocio

Si bien cada pareja es un mundo, existen estrategias para emprender con personas del círculo más íntimo, pasos necesarios para que el proyecto (y la relación amorosa) no se vean afectados.

La abuela decía que “no conviene mezclar el amor con los negocios”. La experiencia demuestra que si bien hay casos de éxito que contradicen aquella exhortación, hay que tener en cuenta que emprender en pareja implica desafíos que conviene analizar para actuar en consecuencia. Cada familia es un mundo aparte, aunque existen ciertos hábitos útiles para mitigar las desventajas que, a proiri, supone emprender con un socio tan cercano. En lo que sigue repasamos 3 consejos para trabajar en pareja y no morir en el intento. Muchos de estos tips (y sus adaptaciones) también resultan válidos para socios que son familiares, amigos o sencillamente compañeros de trabajo.

1. Juntos pero no revueltos

Trabajar en una misma empresa no supone necesariamente pasar toda la jornada en una misma oficina o habitación. Mantener cierta distancia se torna necesario (aunque sólo medie un muro), especialmente cuando se emprende en pareja. De esta forma se verá beneficiada no solamente la relación sino también la propia empresa. Una buena idea es trabajar en sitios diferentes, y organizar reuniones periódicas en las que se aborden asuntos relativos a la empresa. Por lo demás, conviene evitar tratar temas laborales en el hogar o en encuentros fuera del horario de trabajo.

En esta misma línea, conviene establecer roles diferenciados, igual que responsabilidades diversas. Esto ayudará a mantener cierta independencia, y también a generar un conveniente complemento en el desarrollo de las actividades.

2. Si termina la relación, ¿termina la empresa? ¿Qué conviene hacer?

Este es uno de los puntos más conflictivos cuando se decide emprender en pareja. ¿Qué ocurre si la relación amorosa se disuelve?, ¿el final de la pareja se traduce necesariamente en el ocaso del emprendimiento? En este punto, resulta fundamental definir desde el minuto cero una serie de asuntos legales y financieros, como los siguientes:
El porcentaje de participación de cada integrante de la sociedad.

La distribución de los ingresos y de los gastos.

Cuando estas variables son claras y explícitas desde el primer minuto, en el caso de que la relación se termine, no necesariamente se llevará consigo a la empresa. Obviamente, la comunicación y la sinceridad serán fundamentales, esto más allá de que algunos casos será sencillamente insalvables. No faltarán las empresas que se disuelvan y aquellas en las cuales uno de los integrantes de la pareja decidirá resignar o vender su parte de la compañía.

3. Ser compañeros de trabajo en la empresa y ser una pareja fuera de la misma

Acaso el mayor desafío de emprender en pareja es fijar límites. Seguramente, los socios que son pareja y además padres en ocasiones hablarán de sus hijos en la hora de trabajo o comentarán alguna novedad laboral durante la cena estando en casa. El gran consejo es establecer límites definidos: ser socios en la empresa y una pareja fuera de misma. Por supuesto que no es simple “quitarse el traje” de socio cuando se atraviesa la puerta de la oficina, y a la inversa; pero lo cierto es que cuando se genera esta consciencia se obtienen ventajas para el proyecto laboral.

Por ejemplo

Las críticas son mejor recibidas: los comentarios se aceptan mejor cuando son realizados por un socio y no precisamente por tu pareja.

La interacción mejora: en ocasiones, el exceso de confianza puede derivar en malos entendidos.
Cuando hay una discusión laboral, no tambalea la pareja.

Determinar si la abuela tenía razón en su consejo es un asunto difícil de resolver. Nadie duda del hecho que emprender en pareja supone desafíos, sin embargo se trata de una aventura que puede resultar exitosa y positiva.