Atentos emprendedores: el 85% de los trabajos que existirán en 2030 aún no fueron creados

¿Qué quieres ser cuando seas grande? Quizá esta pregunta no tenga una respuesta cierta, teniendo en cuenta la brutal influencia de la transformación digital y los cambios vertiginosos en el el interior del mundo laboral.

¿Qué quieres ser cuando seas grande? Esta pregunta, frecuente en el diálogo entre adultos y niños, podría simplemente no tener una respuesta cierta desde el presente. Al menos si tomamos como verdaderas las conclusiones de un estudio que afirma que el 85 por ciento de los trabajos que existirán en poco más de una década aún no fueron creados. Semejante magnitud tiene la digitalización al interior del mundo laboral.

Los pronósticos de la consultora Manpower coinciden con un reporte que había divulgado el Institute for the Future (IFTF), el cual daba cuenta del abrumador porcentaje de puestos de trabajo que emergerán de aquí al año 2030, al tiempo que la transformación digital se profundiza. Vale decir que no se trata de una realidad de la cual no tengamos noticia en carne propia.
De niño yo quería ser escritor o periodista; ¿podría imaginar por entonces que mi trabajo dependería en gran medida del desarrollo de una gran red de información y contenido, que por entonces recién comenzaba su andada? Y qué decir de los treintañeros que hoy son desarrolladores de aplicaciones, de los community managers y de los expertos en big data, los especialistas en impresión 3D, o de aquellos que conducen un taxi que se solicita desde un smartphone, por mencionar sólo algunos ejemplos.

El informe de Manpower, realizado entre 18 mil empleadores en 43 países, señala que el 90 por ciento de las empresas espera que la digitalización les afecte en forma directa en los próximos dos años. Y esto no se traducirá en una merma en la plantilla; por el contrario, el 83 por ciento de los empleadores consultados dice que mantendrá o aumentará el personal. Respecto a estas conclusiones, Luciano Marazzo de Rockwell Automation Argentina, una empresa especializada en automatización industrial e información, señaló: “En Latinoamérica grandes industrias como la minería, energía, gas y petróleo ya están usando tecnología (…) para lograr convertir sus organizaciones en ‘empresas conectadas’. Naturalmente lo que más les interesa ahora mismo es incrementar la eficiencia y reducir costos operacionales, pero poco a poco, vemos que la innovación empieza a ser un elemento prioritario para estar firmas”.

En su informe titulado El futuro de los trabajos, el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) había dicho que entre 2015 y 2020 se perderán entre 5 y 7 millones de puestos de trabajo por causa de la tecnología digital como la nanotecnología, la inteligencia artificial, el machine learning y la biotecnología, entre otras vertientes. Y que, no obstante, esta revolución también creará 2 millones de nuevos trabajos en áreas como las matemáticas, la arquitectura, la computación y la ingeniería.

Ésta, la denominada “cuarta revolución industrial”, sigue las lógicas previstas: sistemas que reemplazarán a los trabajadores de carne y hueso y que, no obstante, requerirán de humanos que los creen, desarrollen y mantengan.

En línea con estas consideraciones, el Foro Económico Mundial señaló que la mayor parte de las ocupaciones con mayor demanda en industrias no existía hace diez o incluso cinco años atrás. Además, estimó que el 65 por ciento de los niños que ingresan a la escuela primera trabajarán en puestos que aún no existen. Las conclusiones del organismo tienen fundamento: se basan en entrevistas a más de 130 empresas globales respecto a cómo imaginan que será la industria en 2020.

En este contexto, WEF indica que estos cambios de paradigma en el mundo laboral suponen desafíos que también deben ser abordados por los gobiernos y las empresas para prevenir el desempleo y, consecuentemente, la merma en la productividad. En este contexto, el organismo señala que será crucial el uso de la analítica para la planificación, reinventar la función de los departamentos de recursos humanos para identificar las tendencias de talentos, e intensificar la flexibilidad laboral incentivando la colaboración remota con profesionales independientes.

Finalmente, aborda una misión clave: replantear el sistema educativo, reimaginar la educación moderna, e incentivar el aprendizaje permanente. Objetivos de largo plazo que, no obstante, deberían comenzar a ponerse en marcha. En tiempos de cambios vertiginosos, quizá un niño (o mejor, un adolescente) nunca pueda saber cuál será realmente su trabajo de adulto. No obstante, un sistema educativo más acostumbrado al movimiento de la gran rueda digital seguramente servirá para que ese estudiante llegue más preparado para aquella ocupación laboral, aunque aún no haya sido creada.