El código QR más grande del mundo es comestible

Para ver el código QR más grande del mundo hay que subirse a un helicóptero - DonWeb Blog

Bueno, casi. Un maizal de 29 mil metros cuadrados entró al libro Guinness de los récords por darle forma al código QR funcional más grande de la historia.

Para probarlo hay que viajar a Canadá. Y subirse a un helicóptero. Pero bueno, no cualquiera entra así nomás al libro Guinness de los récords. Una familia de Lacombe, una ciudad de poco más de 10 mil habitantes al sur del país norteamericano, tiene la costumbre de divertirse con su plantación de maíz… y entretener a todos los que la visitan.

Usando una técnica “secreta”, los Kraay tallan diseños en su campo para darle vida a todo tipo de laberintos naturales. Suelen inspirarse en eventos deportivos e históricos, creando maravillas que les valieron todo tipo de premios y reconocimientos en su localidad. Pero este 2012, le dieron una vuelta de tuerca tecno a su plantación.

“Estaba descansando, leyendo una revista y vi un montón de códigos QR y pensé que se parecían mucho a un laberinto. Me pregunté si podríamos hacer uno”, contó Rachel Kraay, responsable de la idea que dio vida al proyecto, a un medio local. Así empezó a tomar forma el que se convertiría en el código QR más grande del mundo, certificado por Guinness.

Los códigos QR (por “quick response”, o “respuesta rápida” en español), se están volviendo cada vez más populares, de la mano de empresas de todos los rubros que encuentran en ellos una manera interesante y entretenida de ofrecer mayor información sobre sus productos. Los códigos, reconocibles por tres cuadrados fijos ubicados en las esquinas, se interpretan utilizando lectores que son muy comunes en teléfonos celulares. En la mayoría de los casos, los códigos llevan al usuario a un sitio web con más información sobre el producto o servicio promocionado.

El campo de los Kraay no es la excepción. Leyéndolo desde varios metros de altura, el código QR del laberinto lleva al sitio web del campo familiar, una conocida atracción de la zona.

Con sus 28.760 metros cuadrados, el código QR de la familia Kraay es el más grande del mundo, construido sobre otro récord Guinness: es la mayor superficie destinada a un laberinto de maíz.