Emprender con amigos: Las claves para achicar el margen de fracaso

Mientras que estudios académicos (y los consejos de la abuela) apuntan a que las posibilidades de fracasar se multiplican al hacer negocios con personas del círculo íntimo, no todas son malas noticias. ¿Cuáles son las prácticas a seguir para montar una empresa con amigos y no morir en el intento?

Si se considera que el trabajo es la actividad que más horas insume en nuestra jornada, la ecuación parece a priori sencilla: ¿por qué no compartir la jornada laboral con personas de nuestro círculo íntimo en vez de con meros compañeros de trabajo con quienes, acaso, no tengamos más lazos que las tareas laborales? Muchos manuales (y también la recomendación de muchas abuelas) van en dirección contraria, aconsejando jamás mezclar los negocios con la amistad.

En su libro The founders dilemmas, Noam Wasserman, investigador de Harvard Business School, una de las principales escuelas de negocios en el mundo, dijo que cuando se incorpora un amigo a un negocio las posibilidades de fracaso se incrementan en casi el 30 por ciento. Y el porcentaje crece a medida que van añadiéndose amigos a la compañía. Según Wasserman, una de las razones por las que esto ocurre es que las amistades usualmente prefieren minimizar y eludir los problemas del negocio, en vez de enfrentarlos, para preservar la relación.

El especialista sostiene en su libro, asimismo, que los equipos de emprendedores con mayor estabilidad están conformados por antiguos compañeros de trabajo. En este orden, en un interesante repaso en torno a esta temática que se publica en El Cronista, el consultor para PYMES Diego Bercovich sostiene que al montar una empresa entre amigos indudablemente “la amista va a ponerse a prueba”, y agrega que la confianza entre los socios desde el minuto cero “es una ventaja respecto a otras empresas, pero esa confianza hay que saber cuidarla”, pues “en toda sociedad hay criterios distintos, y cuando (una empresa) está conformada de a dos, es aún más difícil y hay una polarización natural”.

¿Qué privilegiar entonces? ¿El vaso medio lleno o el medio vacío?

Emprender con amigos: 3 ventajas y 3 desventajas

Si se explora el mercado abundan ejemplos de uno y otro lado, cales y arenas. Hay compañías como Google que fueron fundadas por amigos y que son indiscutibles sinónimos de éxito; hay otras como Apple o Facebook cuyo triunfo destruyó amistades; y hay miles de startups, pequeñas empresas y negocios en el mundo que jamás alcanzaron fama, ni siquiera en su ámbito más cercano, y que han logrado echar a la hoguera amistades añosas. Lo cierto es que, al menos en la experiencia previa, emprender con amigos o familiares presenta ventajas y desventajas. Entre los aspectos positivos podemos mencionamos los siguientes:

– La curva de aprendizaje y conocimiento en menor al hacer negocios con amigos. El trato previo al nacimiento de la empresa permite comenzar a enfocarse en el core de la compañía que nace.
– Al menos a priori, pasar una jornada con una persona a la que tenemos afecto es apreciable.
– La confianza es otro valor fundamental, permitiendo agilizar procesos dentro de una empresa. Sin embargo, como veremos en los siguientes ítems, en ocasiones este es el factor que todo lo derriba.

Entre las desventajas de emprender con amigos, mencionamos:

– A menos que los amigos y familiares sean quienes dirigen la empresa y bajan las indicaciones al personal, cuando hay una relación de poder las cosas pueden complicarse. No es sencillo dar órdenes a una persona del círculo íntimo y, del otro lado, tampoco es simple comprender la relación de autoridad cuando el vínculo excede lo laboral. Además, otros empleados de la compañía podrían considerar que aquella persona recibe favores especiales.
– Una vez más, cuando hay una relación de poder, es muy complejo despedir o sancionar a un familiar. Situaciones de este tipo suelen ser una encrucijada que no es sencillo transitar.
– Todo marcha bien cuando hay rentabilidad, pero en tiempos de crisis es cuando se pone en juego, en estos casos, algo más que el futuro de la empresa: también se pone en juego la continuidad de la relación.

Consejos para emprender con amigos y no morir en el intento

Para que trabajar con amigos o familiares se entregue mayores beneficios que desventajas, una de las claves es realizar un consciente y sincero análisis previo a la puesta en marcha. En este examen hay que considerar aspectos que, en muchos casos, trascienden la mera amistad.

Así, en vez de creer simplemente que en una relación de afecto jamás habrá desencuentros por cuestiones laborales o de dinero, conviene preguntarse si se comparten los mismos valores, si los hábitos de trabajo de los involucrados con compatibles, y cuáles son las fortalezas y debilidades de cada uno. En muchos casos, es posible ser grandes amigos pero no buenos socios o compañeros de trabajo. Por otra parte, una “verdad de Perogrullo” aunque de mención necesaria: la relación laboral avanza por un carril diferente al de la amistad.

Una vez que comenzó el vínculo laboral, el mayor valor es el diálogo. Lejos de considerar que los amigos y/o familiares que trabajan en una compañía deberían eludir los conflictos, un buen hábito es generar un espacio de diálogo con una frecuencia establecida y dentro del horario de trabajo para tratar en conjunto los aspectos a mejorar. Especialistas como el citado Wasserman aconsejan en esta misma dirección que al momento de iniciar la relación laboral, se redacte un documento que establezca una suerte de protocolo de acción ante posibles conflictos o situaciones inesperadas.