Locutores: Los desafíos de emprender con la voz

DonWeb dialogó con profesionales de este rubro, que nos cuentan los entretelones de una labor que en la era digital ha trascendido a la radio y la TV.

“De algún modo, todos los locutores somos emprendedores”. Al habla Javier Carbone, un profesional del rubro que tiene una cartera de clientes renombrados, entre ellos Warner Latinoamérica, Netflix, Disney, Fox, Blizzard y Discovery. En el parlante de mi teléfono suena su voz profunda que no tarda en explicar que esta profesión exige, igual que otras, poner en marcha una eficiente estrategia de marketing personal. “Conozco a colegas de todo el país que trabajan para distintos lugares del mundo a través de sitios de trabajo freelance, bancos de voces, búsquedas, etcétera. Lo hacen desde un estudio hogareño. Y sé que quienes se adelantaron hace algunos años lograron ingresos para vivir de la profesión”, cuenta.

Vale notar que en aquel ámbito el boom de las herramientas digitales inyectó a un mismo tiempo oportunidades y desafíos: más trabajo a costa de una mayor competencia, lo cual hace aún más necesario explorar y conocer los nuevos modos para lograr asomar la cabeza entre la multitud. “Actualmente es mucho más difícil posicionarse por el incesante ingreso de profesionales al mercado de trabajo en la Web. Parece que es indispensable profesionalizar también este aspecto, el de la estrategia de marketing personal para hacerse visible y enfocarse en ese universo”, señala Carbone.

El marketing de la voz

Gon Spina, la voz institucional y comercial de Radio Palermo, coincide con Carbone respecto a la relevancia de emprender estrategias específicas para llegar a nuevos clientes en este ámbito. “Este es un punto clave en la carrera. Ocurre que para la locución queda totalmente descartado el ‘te dejo mi currículum’ o la clásica búsqueda por clasificados; requiere un método completamente distinto y todo era nuevo cuando empecé. Lo primero es descubrir el ámbito, luego recurrir a personas que puedan brindarte información valiosa, ¡y fundamentalmente el demo! Para eso también hay que investigar: no se trata de hacer cualquier demo, sino aquel que te venda mejor, que resalte tus virtudes y esconda tus limitaciones.

Además hay que saber copiar algo pero al mismo tiempo venderte como algo distinto, algo nuevo”, explica Spina, que a su labor como locutor suma una formación actoral. Cuando le pido un consejo un consejo para los que dan los primeros pasos en esta profesión, dice sin titubeos: “Nunca mandes un email a un departamento de recursos humanos. Es una absoluta y total pérdida de tiempo. Cuando te dicen que mandes un mail con tu demo ya te están descartando”.

Cuando hurgo consejos en este terreno, Carbone agrega que uno de los aspectos fundamentales es equiparse y saber cómo hacerlo. “Es imprescindible asesorarse bien en cuanto a cómo tener un pequeño home studio, tener un estudio profesional en casa, sobre cuáles son los elementos técnicos para grabar uno mismo y cómo manejarlo. Hoy los locutores no pierden trabajo en ningún lado, envían castings y campañas estando en viaje, estando ‘por ahí’. Hoy con 200 dólares tenés un micrófono con el que podés mandar cualquier cosa desde un celular siempre y cuando sepas manejarte con algunos principios de acústica y manejar esas herramientas”.

El hombre detrás de una de las voces del canal Warner en nuestra región repasa algunas acciones que no deberían faltar en la campaña de maketing de un locutor en el siglo XXI. Carbone dice que en este camino, y más allá de los casos excepcionales que triunfan sin acudir a ayudas digitales, resulta conveniente ser activo en las redes sociales, contar con una página web interactiva, construir una red de contactos (del modo clásico y en el mundo online), y estar al tanto de plataformas para freelancers y otras específicas del rubro como voices.com o voice123.com. “Es preciso estar sí o sí presente en las redes, más allá de las excepciones. Hay que saber combinar estas estrategias y conocer los nuevos medios de pago”, concluye.

Un emprendimiento con fluctuaciones

La voz que hace un tiempo anunciaba en la versión argentina de Spotify era dulce y amigable. Indagué hasta dar con ella: es Daniel Rodríguez Mincey, a quien le pregunté cuáles son los desafíos que supone trabajar con una herramienta que puede ser víctima de los humores cotidianos. “Para conservar el ritmo hay que mantener la constancia para que no se refleje lo que uno siente por dentro. Quizás si fuera escritora me vendrían bien esos días de bajón para explayarme más, pero como no lo soy, tengo que intentar ocultarlos. ¡Y cómo me cuesta! (…) Con respecto a la voz, en Spotify me pedían que hablara con un tono particular. No hay lugar para desánimos; hay que sonreír y seguir las instrucciones.

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El papel tiene que cubrir al actor para transformarlo en personaje, y mi papel era bastante específico y, por suerte, parecido a mí: la “girl next door”, tu amiga, que te está dando a conocer el mejor servicio que existe. Por suerte nunca me costó demasiado porque, como dije, era feliz haciendo locuciones ahí. Había días que iba a grabar cansada luego de estudiar toda la noche y que me quedaba en el estudio varias horas intentando imitar ese papel que necesitaba llevar, vez tras vez tras vez. No quiero que suene como que me desagradaba hacerlo; todo lo contrario. Pero sí que era un desafío”, dice Daniela, que además me cuenta que por el momento ha cerrado su ciclo en este ámbito profesional mientras avanza hacia la obtención de su título de comunicadora social.

Luego de la respuesta de la ex Spotify, trasladé la pregunta a Spina y Carbone. “La actuación me sirvió mucho a la carrera de locutor y que tienen puntos en común. Porque una situación personal negativa no puede repercutir en un personaje. Cuando salgo a escena me olvido inmediatamente de todo, si discutí con alguien o me duele algo. ¡No puedo interpretar a Romeo y porque estoy enojado, de repente matar a todos los Montesco y secuestrar a Julieta! Con la locución entiendo que es igual: mi cliente no tiene la culpa de lo que me haya sucedido”, dice el primero.

En sintonía y sin nunca abandona su voz clarísima, Carbone concluye diciendo: “Creo que como en cualquier trabajo actoral, el entrenamiento hace posible meterse en una suerte de personaje cada vez, y dejar afuera el resto de las cosas. Hay que hacerlo cada día, y en general se logra con matices”.