Los mejores libros para emprendedores… que no hablan sobre emprendimientos

Repasamos aquí una serie de títulos que exudan enseñanzas para los interesados en emprendedurismo, aunque en este caso no se trata de los clásicos manuales o libros para emprendedores. ¿Qué se puede aprender de El Principito o de El arte de la guerra a la hora de hacer negocios?

No me gustan los artículos periodísticos que incluyen citas de diccionario, pero esta será la excepción a mi propia regla. ¿Qué es un emprendedor? Junto con la definición relativa al espíritu y voluntad para hacer negocios, se indica –en un camino que sin dudas es paralelo- que aquella es la persona que tiene la “iniciativa para realizar acciones que son difíciles o que entrañan algún riesgo”. Así, podemos afirmar que en las mismísimas bases del emprendedurismo hay un manifiesto vínculo con las temáticas de la literatura universal. ¿Acaso no es la literatura –junto con el cine, claro- uno de los sitios preferidos por los personajes que se animan a tomar riesgos?

En los últimos años las mesas más destacadas de las librerías se han poblado de libros destinados al emprendedor, que empujaron a las novelas, cuentos y poesía un poco más lejos de las vidrieras. Algunos ejemplos muy populares son Padre rico, padre pobre, El libro negro del emprendedor, o El arte de empezar del gurú tecnológico Guy Kawasaki. El listado es, digámoslo, casi inabarcable. Pero en sintonía con lo afirmado más arriba (la amistad entre la literatura y el espíritu emprendedor), hay ciertos títulos de ficción que son una interesante fuente de consulta para emprendedores.

Novelas que enseñan a emprender

No quisiera hurgar con obstinación para hallar títulos de ficción que sean, además de aquello, una válida guía para emprendedores. Por caso diciendo que Rayuela de Julio Cortázar puede alentar a emprender de modos no convencionales alterando el orden impuesto, tal como hizo la novela del argentino desde su formato. En cambio, me interesa explorar en algunas entregas literarias que de veras ofrezcan una mirada interesante del mundo, con enseñanzas que puedan ser “traducidas” al lenguaje emprendedor.

Al explorar esta intersección hay un título que se repite: El principito. Al parecer no bastó la lectura en la escuela primaria o las veces en las cuales mamá nos leyó algún capítulo del texto más reconocido de Saint-Exupéry en los minutos previos al sueño nocturno. Con mirada de emprendedor, en esta novela breve se describen condiciones que son cualidades muy apreciadas a la hora de hacer negocios o gestionar un proyecto: la curiosidad constante, el deseo perpetuo de seguir aprendiendo, la demostración de interés por lo que aún no es conocido.

Al llegar al cuarto planeta, que estaba ocupado por un hombre de negocios, el Principito le preguntó:
-¿Y de qué te sirve poseer las estrellas?
– Me sirve para ser rico, contestó.
-¿Y de qué te sirve ser rico?
-Me sirve para comprar más estrellas si alguien las descubre.
“Este, se dijo a sí mismo el Principito, razona poco más o menos como mi borracho”.

Citan en esta nota a El arte de hacer preguntas poderosas, donde se asegura que la eficacia de las acciones que tomemos dependerá en gran medida que la calidad de las preguntas que realizamos. El Principito también es una defensa de la capacidad de ver más allá de lo que es evidente (a esto le llamamos “enfoque múltiple”), y enseña a no tomase todo lo que ocurre muy seriamente.

Las que siguen son algunas frases extraídas del texto de Saint-Exupéry: “La autoridad se apoya antes que nada en la razón”. “Hay que pedir a cada uno lo que puede dar”. Y una más: “Será necesario que soporte dos o tres orugas, si quiero conocer las mariposas”. Sin dudas, El Principito tiene mucho para decir a los emprendedores.

Para seguir citaré al celebérrimo (tanto que ya casi hastía) empresario Elon Musk. Cuando en una ocasión le preguntaron al fundador de Tesla y SpaceX cómo aprendió a construir cohetes su respuesta fue tajante: “Leyendo”. En la entrevista Musk menciona algunos títulos que acaso te interese apuntar. Lord of the Flies de William Golding, The Foundation de Isaac Asimov, y The Hitchhicker’s Guide to the Galaxy de Douglas Adams. Al parecer, la ciencia ficción también puede ser un motor para emprender.

No podemos despedirnos sin mencionar las enseñanzas que el archi-citado El arte de la guerra de Sun Tzu tiene para ofrecer a impulsores de negocios, o El juego de Ender de Orson Scott Card, otro ejemplar de ciencia ficción que, más allá de esta condición, presenta un interesante reflejo que puede ser puesto en “este lado del mundo” a la hora de diseñar estrategias de negocio. Y aunque “emprendedor” no sea sinónimo de “millonario” –ya quisiéramos que sea siempre así- nos despedimos compartiendo un repaso de Forbes que cuenta cuáles son los libros de ficción que leen las personas más adineradas del mundo.