No todo es lo que parece

El manual del emprendedor modelo no existe como tal, sí hay ejemplos que se ajustan al propio y otros que distan mucho, aún cuando el objetivo puede ser parecido. Reconoce tu emprendimiento antes de comenzarlo y encuentra las bases para darle su identidad sin dejar de seguir los consejos de los famosos “casos de éxito”.

Puede que te haya pasado que, comparando con colegas que están el mismo rubro, tu emprendimiento no está rindiendo económicamente de la misma forma, o no tiene el mismo impacto social o no llama la atención de los inversores, cuando otras propuestas similares a la tuya logran estos pasos de forma fluida.

Muchos emprendedores abandonan buenos proyectos en esta instancia sucumbidos en el temor que les provoca invertir tiempo y dinero sin encontrar el lugar y las personas adecuadas para ejecutarlo. Algunos continúan tozudos sin mirar al costado, y otros, comienzan el polémico camino de la “autoayuda”, investigando en bibliotecas, tutoriales de youtube y hasta eventos o ebooks pagos, todo lo que se llame parecido a: “Manual del buen emprendedor”.

Cada cual puede hacer lo que le parezca, pero hay que desenmascarar algunas trampitas, propias de las reglas del juego, que envuelven la promesa para los ingenuos que no quieren desprenderse de su bien más preciado: su emprendimiento.

¿Qué hace un buen emprendedor?

Antes de meternos de lleno en el “ser o no ser” del emprendedor, vamos a simplemente identificar qué actitudes sí te permitirán llamarte como tal:

El emprendedor por lo general vive en un brainstorming constante, lo que lo convierte en hacedor de grandes ideas que fracasas y otras que logran un éxito relativo. Si estás focalizándote sólo en una idea, entonces probablemente no estás viendo que el problema es otro: tu mente tiene que abrirse para recibir más propuestas y trabajarlas, incluso para mejorar esa que no querés soltar.

El capital no puede condicionar tu proyecto. Si estás frustrado porque tu emprendimiento requiere de mucha inversión y no la conseguís, es posible que debas asesorarte con alguien que mejore tu planteo económico. Zapatero a su zapato, dicen, por lo que hay que saber cuándo y qué delegar.

Puede que seas perfeccionista, pero nunca dejes que tus obsesiones te conviertan en una persona dudosa e insegura. En caso de que sea así, quien busca ayuda para solucionarlo está bien encaminado para emprender lo que sea porque un emprendimiento propio absorbe no sólo tiempo y dinero.

Las fórmulas existen

Ahora bien, te sentís identificado con algunas de las cosas que leés acá, sin embargo, te propusiste buscar el listado tan preciado que te confirme que vas por buen camino, aquello que te saque la frustración de encima. Pues veamos qué pasa en el mundo con estas “fórmulas” del éxito.
Diego Pasjalidis es CEO de Inspirativa.com e ideólogo de una de las tantas fórmulas que existen para ser un emprendedor exitoso. Sí, así como lo leen, ser bueno en algo puede ser el resultado de una cuenta matemática que traduce en números la realidad de quien tiene la inspiración para ser emprendedor pero que siente que falla en el intento.

Entonces, con calculadora en mano, toma una de estas fórmulas y busca que la ciencia exacta le diga lo que no quiere descubrir por sí solo. Pongámonos a jugar al juego de Pasjalidis que, no por llamarlo así, le quito el mérito de haber logrado una ecuación con una investigación razonable y metódica.

La fórmula es para descubrirse exitoso obliga a poner en números:

Probabilidades de emprender es igual a 100 menos la edad de la persona, a ese resultado hay que multiplicarlo por 40% y sumarlo al máximo título académico obtenido (lo que según él produce satisfacción actual). Lo obtenido hay que elevarlo al coeficiente de “amigos emprendedores” y multiplicarlo por 35%, luego sumar al número de familiares multiplicado por 25%.

El que lo ponga a prueba que comparta el resultado ahora. El objetivo de la ecuación es que hay una serie de factores como la familia, los amigos y hasta los logros académicos que inciden en las posibilidades de emprender y de hacerlo con éxito. El resultado final se mide en porcentaje.
Así las cosas, hasta su mismo ideólogo ha dicho en una entrevista que le hicieron hace unos años atrás en un medio argentino: “La ecuación obtenida no pretende ser determinante a la hora de tomar decisiones, ni tampoco representa el éxito que una persona pueda tener a la hora de desarrollar un emprendimiento”.

El truco

Hay que estar atentos a la hora de nutrir nuestras mentes. No cualquier información o fórmula puede asegurarle al emprendedor que tendrá el éxito tan anhelado, sino que este será el fruto esporádico de mucho trabajo. Todos los emprendedores que he entrevistado en mi carrera como periodista me han dicho que sus casos de éxito duran un año como mucho y rápidamente deben mutar la propuesta por otra que les permita la continuidad, sino lentamente mueren por la falta de innovación.

Muchas propuestas son parte de un esquema marketinero de otro emprendedor, por ejemplo, esos publicitados ebooks con tips de mil colores que para descargarlos obligan a una compra, o dar datos como correo electrónico o teléfono. También esos seminarios gratuitos de capacitación que, no en todos los casos, algunos sólo son una invitación para tomar el té, charlar y promocionar un valioso curso.

El conocimiento tiene valor, es cierto, y que todo aquel que quiera compartirlo quiera cobrar por ello, tampoco está mal. La inversión para ser emprendedor está en cuánto está uno decidido a hacerlo y, finalmente, hacerlo. No hay más secreto que ese.