Procrastinación: El terror de los emprendedores

Dejás pasar el tiempo antes de solucionar un inconveniente con tu emprendimiento. No hablás con las personas que podrían ayudarte aun cuando estas personas esperan tu llamado. Notas que los demás dejan de prestar atención a tus ideas porque nunca las concluyes. Es momento de que sepas que lo que te pasa es una pesadilla de la que te podés despertar.

Así como emprender es un arte para algunos, procrastinar también lo es para otros; es el arte de postergar. Muchas veces este gesto que comienza respondiendo a una conducta tímida o vergonzosa se convierte en una pesadilla cuando ya es recurrente y cuando las consecuencias son fácilmente observables por las demás personas. Por lo general, quien lo hace no lo nota, y si por caso se da cuenta de ello, no entra en razones por lo mismo, por procrastinar la decisión de modificar esa realidad.

Sí, tiene soluciones, pero antes de adentrarnos en el abanico de posibilidades que tiene un emprendedor envuelto en un círculo de procrastinación, vamos a detectar los síntomas desde el comienzo y analizar situaciones posibles para que, en caso de sentirnos alcanzados por ellas, tomamos riendas en el asunto.

Ser o no ser

De primera no es fácil aceptar esa conducta en uno mismo, sobre todo cuando somos parte de un emprendimiento, y mucho más si lo lideramos. Aunque no lo creas, hasta las personas que están al frente de una empresa sufren las consecuencias de demorar sus decisiones. Como otras tantas afecciones, la procrastinación comienza como una acción, se transforma en hábito hasta convertirse en un trastorno que puede proclamarse como un trastorno psicológico depresivo o THAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad), por eso es tan importante detectarlo a tiempo y accionar.

Veamos cómo detectar si estamos experimentando algún síntoma.

1- Detectarlo a tiempo

Todos en algún momento demoramos una decisión por alguna razón valedera, esto es justamente lo que tenemos que evaluar como un síntoma: ¿Por qué tenemos algo pendiente y qué es lo que nos demora en concluirlo? Si obtenemos una respuesta segura e inmediata, entonces no debiéramos preocuparnos, pero si no hay respuesta segura, entonces sí hay que buscar cómo solucionarlo. Puestos en este problema, lo ideal es acudir a la ayuda externa: un amigo, familiar o un profesional.

En este sentido, la escritora y psicóloga Celia Antonini, dijo “Para algunos, diferir o aplazar sus obligaciones no es un acto voluntario, lo sienten como una fuerza interior que los inmoviliza y que por más que quieran, no pueden avanzar. Quedan atrapados en modelos mentales que no son capaces de superar, aunque saben exactamente lo que tienen que hacer, cómo hacerlo y cómo buscar los recursos necesarios para el cumplimiento de sus tareas, pero no pueden moverse. Se quedan inmóviles, con una inercia interior que los incomoda y que está en todo momento acompañada por una importante sensación de malestar por no hacer lo que corresponde”.

2- Atacar el síntoma

En esta prima etapa de la afección es posible accionar de manera consiente. Los profesionales recomiendan que la persona que detecta que está comenzando a procrastinar debiera hacer ejercicios voluntarios para revertir ese hábito. Uno de los ejercicios implica tomarse de 5 a 10 minutos por día para resolver eso que está pendiente. No es necesario terminarlo del todo, pero sí ir derribando instancias hacia un objetivo final. Diez minutos por día es una eternidad para un procrastinador, por lo que este ejercicio no evitará el sufrimiento, por lo contrario, estará expuesto, pero al menos será menos tiempo y en cuanto se empiece a visualizar el resultado, la afección comenzará a debilitarse.

3- No subestimar el conflicto

Muchos emprendedores enfrentan grandes desafíos a lo largo de sus carreras. Algunos de sus emprendimientos, sino la mayoría, mueren antes de convertirse en un éxito, y otros mueren poco después de ser exitosos. Con esto quiero decir que nadie está exento de este mal hábito.

Conforme pasa el tiempo y no se resuelve algo, el circulo vicioso toma más protagonismo del que debiera tener y tarde o temprano las consecuencias por esa demora empezarán a sentirse. Por eso es importante no subestimar los primeros síntomas y accionar pidiendo ayuda.

Posibles soluciones:

Así como mencioné más arriba un ejercicio simple de llevar a cabo para eliminar cualquier indicio de procrastinación, algunos profesionales recomiendan anotarse en una agenda vistosa las acciones pendientes, o poner molestas alarmas en el celular que nos avise que falta accionar.

Otras soluciones vienen de la mano de la tecnología, en la actualidad existe una variedad de aplicaciones, tanto para Android como para iPhone, que proveen de soluciones para resolver la procrastinación de forma lúdica. Nada mejor que engañar nuestra propia mente, que ya nos está jugando una mala pasada.

Por último, otra opción es el descanso. Como te mencioné más arriba, una persona que tiene por hábito demorar las decisiones o las resoluciones de sus conflictos, posiblemente sufra de trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Posiblemente, si descansamos un tiempo, podremos reorganizarnos sin demorar más las decisiones.