¿Se pueden escribir los pensamientos en un clic?

En tiempos de Siri y Google Now, parece increíble que el avance tecnológico no logre todavía traducir los pensamientos a texto. En este artículo descubriremos por qué y quiénes están a la espera de esta innovación.

Esta mañana, cuando me levanté, tomé mi celular y dije “Ok Google Now, cómo está el tráfico hasta la oficina hoy?”, luego preparé mi café y en poco tiempo más me subí al auto y organicé las reuniones del día desde el tablero del bólido. Esta acción que es casi cotidiana para mi, con algunos cambios de consultas a Google Now y otros ritos diarios, las realizo prácticamente sin dudarlo. Un apagón de Internet o la pérdida de mi dispositivo podría ser realmente trágica para un día como cualquier otro, tanto o más que si se rompiera el auto o que no haya podido dormir bien por la noche.

Ustedes dirán, cuánta dependencia tecnológica. Yo me lo dije alguna vez, suspirando porque realmente no llegue el día del apagón. Entonces me puse a pensar si existe la forma de que todo este ritual diario se active sin siquiera agarrar el celular, sin encender la cafetera y sin arrancar el motor del auto. Es decir, qué sucedería si algo pudiera leer mis pensamientos y materializarlos.

Inmediatamente recordé cuánto de ficción tiene mi idea, me propuso investigarlo y compartirlo con ustedes. Ciertamente, no es una pregunta que nació en una persona como yo, sino que traspasa los niveles de la comodidad.

La conversión de pensamiento a texto no responde hoy a la necesidad de reemplazar a una secretaria que transcribe nuestras ideas en una nota al tiempo que le hablamos, sino más bien, en lograr decodificar diferentes datos mentales y llevarlos al texto tanto así como para que una persona sin habla pueda escribir, una persona con capacidad reducida para hablar pueda transmitir emociones o como para alcanzar un punto de conexión entre la mente humana y las computadoras que simplifiquen el uso de teclados. Algo así como un bluetooth que conecte mente y dispositivos y descargue datos textuales.

Lo menos invasivo

En la serie de Netflix Black Mirror se puede ver con claridad, y en distintos capítulos, cómo se entiende que el pensamiento puede ser intervenido por la tecnología. Para ello sólo es necesario colocar unos cuantos sensores aquí o allá, y listo, la mente humana puede ser una computadora conectada a Wi-Fi público y sin ningún tipo de protección anti virus. Por suerte, esto es sólo ficción.

Sin embargo, la revista Frontiers in Neuroscience publicó la investigación de dos científicos alemanes de la Universidad de Bremen en donde indagan sobre cómo resolver las limitaciones comunicacionales de las personas con problemas en el habla, por incapacidad o deterioro. Sin dudarlo, lo hacen por medio de la investigación de las diferentes tecnologías que ofrecen una comunicación alternativa entre las computadoras y los seres humanos.

Como lo hemos podido notar, hoy es posible hablarle a un celular inteligente y que éste traduzca nuestro deseo hablado en una acción determinada, o reproducirlo, o escribirlo o hacer una búsqueda de información. Pero no es posible que esto mismo suceda con tan sólo pensar en ello. ¿Por qué?

Comunicación binaria

Los datos humanos y los binarios no pueden conectarse aún por sí solos. La ciencia ha buscado diferentes interfaces que respondan a este pedido, pero no con mucho éxito. La primera, la interfaz cerebro-computadora, que se resuelve con técnicas de mapeo cerebral mediante resonancias magnéticas o espectroscopia del infrarrojo cercano. En estos casos se logran datos mediante mediciones, como la cantidad de oxígeno en sangre, que permite registrar información que obtienen los sensores distribuidos en diferentes zonas del cerebro y que luego un software reduce a una cantidad de respuestas determinadas. Pero, claramente, éste procedimiento no puede transcribir un pensamiento.

Si se han logrado mejores resultados cuando se utilizaban electrodos en lugar de sensores, sin embargo, el cupo de respuestas está limitado en paralelos como si-no, blanco-negro, y cuando se obtienen tres o más estados mentales, se reducen las posibilidades de acierto.

Otra opción posible es que el usuario elija palabra por palabra y así pueda formar una frase completa, lo cual requiere de mucha concentración. Es el caso de la silla de Stephen Hawking, que tampoco resulta ser un sistema tan alcanzable por todas las personas con este tipo de limitaciones.

En un camino similar, el sistema Herff y Schultz,  del Laboratorio de Sistemas Cognitivos de la Universidad de Bremen, utiliza este procedimiento con personas que tienen dificultades en el habla. El primer problema con el que se encuentra es con la predicción auditiva de palabras que fonéticamente suenan parecido pero que tienen diferentes significados, por lo cual un sonido puede ser traducido en un sin número de interpretaciones haciendo que pierda el sentido una frase completa.

A la pregunta incial de si se pueden escribir los pensamientos en un clic, la respuesta es que no, por ahora. Es una búsqueda científico tecnológica que encontrará respuestas próximamente y con seguridad, con la intensión de mejorar la calidad de vida de algunas personas, más que de hacerla más práctica y cómoda. Las limitaciones actuales son la velocidad, los sistemas de interpretación y la decodificación de datos. ¿La mente humana está preparada para ser interpretada y transcripta? Según los científicos alemanes, sí, esta preparación ya data de más de una década de búsquedas.