¿Seguís trabajando durante tus vacaciones?

Gracias a la proliferación de celulares y demás dispositivos conectados, los trabajadores no logran despegarse de algunas tareas de oficina que pueden resolver de manera online. Aseguran que casi el 48% de los veraneantes siguen trabajando con los pies en la arena y no logran despegarse de sus rutinas virtuales.

Llevo remeras, ropa interior, shorts, ojotas, un abrigo, una lona, la compu, dos o tres cargadores, la tablet, el ebook y el celular. Así se arma un bolso de veraneo en la actualidad, desplazando al calzado que es el que siempre ocupó más espacio, ahora los dispositivos tecnológicos se quedan con el 50% del bolso arropados por las remeras y pantalones para que no se dañen.

Si fuera que toda esa tecnología va de vacaciones para que el descanso sea más gratificante, pues no tenemos nada de que quejarnos pues contamos con la ventaja de que de alguna u otra manera siempre nos mantendremos entretenidos. Pero lamentablemente un informe aclara que la gente lleva todo ese cúmulo de máquinas a la playa no exactamente para disfrutarlos sino para continuar con las tareas pendientes de la oficina.

Hasta no hace mucho tiempo atrás, si quedaba algo sin hacer, y empezaban las vacaciones, se ponía a una persona en ese rol para que termine con las tareas habituales. En la actualidad, la conección a Internet constante y la cantidad de dispositivos conectados favorecen que más de uno se lleve la tarea al mar y disfrute a medias del descanso.

Según una encuesta realizada por el sitio Trabajando.com sobre 936 ejecutivos chilenos en donde se estudió cuánta dependencia de sus oficinas tienen estos trabajadores aún durante su período vacacional pudieron registrar que todos intuyen que recibirán algún tipo de comunicación de la oficina en esos días, en tanto que un 33% aseguran que van a recibir y contestar llamadas telefónicas, el 40% lo hará con emails corporativos y el 27% está dispuesto incluso a responder mensajes de Whats App de un compañero de trabajo o un superior con los pies en la arena.

Un receptor activo

Las razones por las que la cadena de comunicación entre la oficina y el trabajador en vacaciones no se corta no recae simplemente en la cantidad de dispositivos tecnológicos que lo posibilitan, o en la conectividad que la sociedad experimenta en la actualidad. Para Alvaro Vargas, gerente general de Trabajando.com es muy importante la actitud que toma quien recibe los mensajes y que, de alguna manera, se siente obligado a responder.

Para Vargas: “La gente quiere sentirse indispensable, ya que hay temor de que las cosas se pongan más difíciles en su empresa. Eso hace estar más proclive a estar ubicable”, aunque hay que admitir que, tal y como referencia Cristian Villarroel, sociólogo y asesor técnico del departamento de salud ocupacional del Minsal, “La integración entre el mundo corporativo y la vida personal que han logrado los dispositivos tecnológicos hoy se entiende como algo natural y forma parte implícita de los contratos de todo empleo, situación que no debiese ocurrir”.

El sólo hecho de tener todas nuestras vías de comunicación disponibles en nuestras manos no ayudan a recibir el silencio, la inactividad o la ausencia de presiones como parte de un plan de descanso. Algunas personas se obligan a apagar sus equipos pero cuando lo encienden no pueden evitar revisar los mensajes y, en algunos casos, contestar.

“No me molesta ayudar a un compañero durante mis vacaciones. Si yo no estoy y no saben donde están las carpetas o no recuerdan cómo se realiza una tarea puedo contestar una llamada o responder un email”, nos cuenta Ana Balderrio que trabaja en una multinacional como recepcionista, y sigue: “Lo que no puedo hacer es responder a proveedores o inciar algún tipo de trámite desde un hotel. Me ha pasado que tuve que salir de la playa y dirigirme a un lugar con buena conexión porque me pedían que confeccione una carta para un cliente, entonces ahí dije basta y apagué el celular”.

Esta actitud no le costó el empleo a Ana, sin embargo, sí tuvo miedo de que eso sucediera a su regreso. Por otra parte, las nuevas profesiones que habilita el avance tecnológico como los programadores, los community manager, redactores o fotógrafos, los posibilitan de poder trabajar desde cualquier parte del planeta siempre y cuando sus equipos funcionen y tengan buena conexión a Internet. Gran parte de ellos son autónomos por lo que no pueden dejar a sus clientes sin respuestas porque sería lo mismo que quedarse sin empleo, y hasta sin aviso previo.

Al respecto Carlos Alonso que trabaja desde su casa nos cuenta su experiencia: “Soy Community Manager y manejo varias cuentas de Twitter a diario. Cuando decidí cortar para tomarme un descanso le avisé a mis clientes por email que es de la manera en que me comunico con ellos todos los días. Uno de ellos no lo leyó y no paró de enviarme mensajes molestos porque no estaba respondiendo sus pedidos. Claramente, a esse cliente lo perdí y aprendí que tengo que levantar el teléfono y avisarles a uno por uno”.

Cerrado por vacaciones

Según el estudio de Trabajando.com, dependerá mucho de la relación de la persona con el trabajo para el análisis de ese tipo de dependencia. Han notado que aunque más de la mitad (53%) tienen cargos altos y con muchas responsabilidades, frente a un 30% que se desempeñan en una Pyme, el 48% del total no pierde el contacto con su oficina en ningún momento.

Para el psicólogo clínico e investigador asociado del Instituto Milenio para la Investigación de la Depresión y Personalidad, Jaime Silva, es detonante que “Hay personas a las que les resulta muy estresante no recibir ningún tipo de comunicación, y eso les genera una intranquilidad durante este tiempo de descanso”.

Para lograr un buen detox y evitar tanta dependencia algunos se han puesto horarios para revisar el celular, otros para responder, mientras que también se le cambia el rington para poder identificar cuándo están llamando de una oficina y cuándo no. Sea como sea, la desconexión total con el trabajo parece ser, en la actualidad, un mito.

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