Surgen variantes optimistas para frenar el efecto de la “Ballena Azul”

Juegos como “La ballena rosa”, entre otros, nacen en las redes sociales en respuesta a la macabra convocatoria que incitó a cientos de adolescentes en todo el mundo a cumplir con ciertos objetivos hasta llegar al suicidio.

De cómo influyen las redes sociales en ciertos estratos sociales, podemos hablar largamente. Aquí nos vamos a detener en un contrapunto a un alerta que tomó estado público hace unas semanas porque le valió la vida a unos cuantos adolescentes en todo el mundo que formaron parte de un juego oscuro llamado “Blue Whale” (La ballena azul).

Para los que no están en tema repasaremos brevemente de qué se trata el juego. Niños y adolescentes son contactados de manera voluntaria por medio de las redes sociales Twitter, Facebook y YouTube, entre otras, para cumplir con un juego de cincuenta pruebas que se deben ejecutar una por día. Hasta aquí, no parece nada extraño, sin embargo, lo que ha llamado la atención es que las propuestas a cumplir implican autolesionarse de alguna manera hasta que el juego termina con el suicidio. Desde la petición de hacerse tantos cortes en el brazo hasta formar una ballena ensangrentada, despertarse de madrugada para mirar películas de terror, pararse en el borde de un precipicio, hasta saltar desde un balcón, la última posta que termina con la vida de los jugadores.

El juego de la muerte es investigado desde el año 2015 por una periodista que se alertó por la cantidad de suicidios de niños y adolescentes rusos, es por eso que todo indica que comenzó allí. Sin embargo, a la fecha, existen casos en todo el mundo, los últimos suicidios registrados fueron en Brasil y Colombia.

Mientras que a algunos se asustaron, otros reaccionaron con iniciativas que contrarresten los efectos negativos de esta ballena que parece no querer abandonar las aguas turbias por donde nadan adolescentes con trastornos depresivos, conflictos psiquiátricos o simples descuidos de atención de sus adultos responsables.

Ballenas de colores

En Brasil, primer país latinoamericano en registrar suicidios en consecuencia del juego, se lanzó recientemente “La ballena rosa”, una variante de “La ballena azúl” pero en donde lo más importante no es el cambio de color, sino el concepto del juego. Según lo dicen en baleiarosa.com.br “Queremos demostrar que internet también puede usarse para hacer el bien. ¡Comparte el amor con este desafío!”.

La versión rosa propone el mismo número de desafíos diarios pero en lugar de insitar pensamientos oscuros hasta resolver con la muerte, en este caso, los objetivos a cumplir son: fotografiarse con la ropa que mejor te queda, no usar palabras negativas durante todo un día, mirarse en el espejo y agradecer por todo lo que posee, donar lo que no usa, hacerse una broma y como último reto, salvar una vida.

Al igual que los creadores de La ballena azul, poco se sabe de los responsables de La ballena rosa, solo que se trataría de un diseñador gráfico y un publicista oriundos de Sao Paulo, aunque sí dieron una entrevista al medio local Oglobo en la que dijeron “Creemos que todo el mundo tiene la capacidad de ayudar a otras personas y hacer el bien”.

En la marea por detener la ola de suicidios, también surgió La ballena verde que no insita a la muerte, ni a salvar vidas, sino más bien en estar bien educados. Los retos que llegaron a las redes sociales y hasta los grupos de whats app utilizan el humor, y una pisca de sarcasmo, para que los niños y adolescentes cumplan con las tareas del hogar y de la escuela, para que cumplan los horarios pautados con sus padres, o cuestiones cotidianas como que hagan su cama o saquen buenas notas.

Entre las sentencias que imparte el juego se pueden encontrar con “Si no haces esto al pie de la letra, algo muy malo le pasará a tu celular y al wifi de tu casa”, dice la leyenda de uno de los flyers lanzados por la ballena verde en formato de meme.

En este caso particular, La ballena verde nació como una propuesta para que padres e hijos puedan entablar más diálogo. Sin embargo, lo que se puede ver en las redes sociales es que muchos adolescentes han tomado parte y han suscripto el rol de administradores del juego creando propuestas como “Levantarse a trotar a las cinco de la mañana” o “Encontrar el amor de su vida”, siempre ironizando sobre lo negativo de La ballena azul y lo divertido que puede ser tomarse la vida con más tranquilidad.

Con menos repercusión, también se han conocido otros colores de ballenas en los océanos de las redes sociales. No todas tienen éxito y algunas terminan varadas en las costas del olvido, aunque lo más valioso es el intento que adultos y adolescentes hacen por sacar del juego a esa ballena azul que muchos no se tomar en serio en su momento.

¿Estarías dispuesto a crear tu propia ballena? ¿Qué retos y objetivo final impartiría tu idea?