¿Tu smartphone es original?

Un alto porcentaje de los teléfonos móviles que están en uso no pertenecen a las marcas originales y no fueron ensamblados en el país que dicen. La mayor parte del mercado de falsificaciones proviene de China.

Qué tan necesario se nos ha hecho tener un smartphone en nuestro poder, o más bien, qué poderes nos brinda tenerlo. Desde que los celulares tomaron atribuciones inteligentes, dándole por el ello el rótulo de smartphones, se han convertido en aparatos imprescindibles para todo ser humano. Tanto así que, según un estudio realizado por GSMA, se estima que este año la plaza de equipos llegará a los cinco mil millones, lo que equivale a tres cuartaspartes de la población del mundo.

En esta ocasión no nos centraremos en qué es lo que usamos más de un smartphone, o por qué dependemos de ellos, sino más bien en el equipo real que tenemos en nuestras manos, más concretamente, si lo que estamos usando es en verdad lo que pagamos, cómo saberlo y cuáles son las consecuencias de ser víctimas del engaño.

Saciar el consumo con productos “truchos”

Según un informe de la OCDE, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, el 19% de los teléfonos móviles que se venden por medio del comercio electrónico son “truchos”, es decir, muy buenas imitaciones de los aparatos reales.

Este dato se extrajo del informe “El comercio de bienes falsificados en las TIC” que resultó luego de que se observara la creciente venta de equipos duplicados, imitados o ensamblados por partes que no pertenecen al mercado oficial. Esta creciente se evidencia luego de observar que en el año 2013 la cifra de productos falsificados era de 6,5%.

Una respuesta inmediata a esta variable es que los dispositivos son cada vez más caros y la demanda por ellos no baja, generandose así una presión por obtener aparatos costosos a cualquier costo: algunos pagan lo que sea por ellos, otros esperan a que bajen el valor y otro gran porcentaje, los adquiere por un mercado paralelo.

Este último mercado es, por lo general, propiciado por el ecommerce puesto que es en la venta online donde los revendedores de segundas marcas, ensambladores y demás se afilan para poner dispositivos muy similares a los originales a precios que no compiten para nada con el real. Es tan bajo el costo y tan alta la demanda que los smartphones se venden como agua corriente.

“La organización apunta que el alto valor de los smartphones y de los accesorios, junto con la insaciable demanda de estos productos, hace que sean un lucrativo objetivo para los falsificadores, al mismo tiempo que advierte de que el número y los tipos de productos afectados están creciendo”, sostiene la OCDE, al tiempo que agregga “Las baterías de teléfonos inteligentes, los cargadores, las tarjetas de memoria, las tarjetas de banda magnética, las unidades de estado sólido y los reproductores de música también son cada vez más presa de los falsificadores”.

Barato, pero caro al fin

Es muy posible que un smartphone de gama media o alta original pueda costar hasta dos mil dólares en la venta oficial. Sin embargo, el mismo modelo se puede conseguir a quinientos dólares en una reventa, aún cuando el equipo está sin uso, en caja cerrada y con todos los sellos. ¿Por qué tanta diferencia entonces?

Descartemos que el vendedor tenga un rapto de bondad y generosidad, que la empresa haya perdido un lote entero de equipos que quedaron a la deriva y alguien decidió venderlos a menor costo, ambas situaciones responderían sólo a un accionar esporádico. En cambio aquí hablamos de un mercado que suele contar con un constante stock de los equipos más vendidos o más demandados.

Para la OCDE este hecho es posible sólo porque se logran imitaciones cada vez más perfectas, lo cual puede ser económico para un comprador, pero a la larga terminan siendo las transacciones más costosas. En este sentido, dicen en el informe que “Estas falsificaciones conllevan riesgos de seguridad y de salud, cortes de servicios y pérdidas de ingresos para empresas y gobiernos. China es el principal proveedor de productos TIC falsificados, mientras que los fabricantes estadounidenses los más afectados en términos de ingresos y erosión del valor de marco, seguidos de los finlandeses y los japoneses”.

El riesgo más grande, según la organización, es que “Los teléfonos falsificados pueden contener más sustancias peligrosas, como el plomo y el cadmio, que los auténticos, mientras que los falsos cargadores de teléfonos presentan riesgos de incendio y de descargas eléctricas”.

Claves para identificar los equipos “truchos”

Afortunadamente, y aunque el trabajo de los falsificadores es cada vez más sofisticado, no llega a ser tan perfecto como para que no encontremos la forma de identificar su lado “trucho”. Eso sí, deberemos resignar la tentación de pagar barato por ello.

Con todo y más, veamos qué recursos tenemos para identificar su originalidad:

  • Verifica que el equipo contenga los sellos de aduana y entes de regulación.
  • Observa detalles de acabado, como el material de la carcaza o el lente de la cámara de fotos. Los equipos originales tienen distinciones que muchas veces no se pueden copiar porque insumirían un costo que ya no permitiría venderlos tan baratos.
  • Revisa las verificaciones técnicas. Si es necesario pide sacarlo del paquete antes de pagar por él para verificar que encienda, que tenga la memoria que indica, también RAM o ranura de micro SD.
  • Constata que el número de IMEI (International Mobile Equipment Identy) sea real. Es un código grabado en el teléfono que para verificar que sea real y no clonado, deberás encender el equipo y en el teclado donde pones un número para hacer una llamada coloca * # 06 #, verás el código en pantalla que debe ser el mismo que está grabado en el aparato.
  • Finalmente, solicita factura de compra y un talón de garantía. Sin ello, realmente estás expuesto a una imitación.