4K: ¿Golondrina de verano?

La cadena televisiva ESPN anunció que en 2014 dejará de transmitir partidos en tres dimensiones; aducen que el costo de mantenimiento es muy alto y que esta tecnología, que sí triunfa en la pantalla grande de los cines, no ha hecho pie en los hogares. CES 2014 da cuenta de la nueva tendencia en televisores: el 4K o Ultra HD. Netflix y Amazon ya anunciaron sus planes para entregar contenido con esta calidad de imagen. ¿Tendrá éxito el 4K en el ámbito hogareño? ¿Pesa sobre su cabeza el estigma del 3D doméstico? ¿Vale la pena comprar uno de estos televisores?

Su nombre comenzó a ganar reconocimiento entre el usuario común hacia el año 2013, cuando la legendaria CES se celebró en Las Vegas; y la edición más reciente de la feria tecnológica, acontecida durante el último enero, fue escenario de su aparente consolidación en el mercado. Hablamos de la tecnología 4K o Ultra HD, un formato de video digital que ostenta cuatro veces más definición que el Full HD, la alta resolución que hoy es parte de la oferta de muchos televisores hogareños. Mientras que esta última fija un estándar de 1920 x 1080 píxeles, 4K establece un mínimo de resolución de 3480 x 2160 píxeles. Su nombre responde a que su resolución horizontal es de aproximadamente 4 mil píxeles. Vale mencionar que si bien ya existe la denominación 8K, con impresionante 7680 x 4320 píxeles, es el 4K el que comienza su andar en las tiendas y, por ende, en los televisores caseros.

“Aunque las resoluciones 4K tienen sentido en las pantallas de cine, sus beneficios en el hogar son menos evidentes, especialmente si vemos el televisor a distancias normales. Si bien el salto entre la definición estándar y HD es muy notable, la diferencia entre 1080p y 4K no es tan espectacular salvo que el televisor supere las 55″ y no estemos sentados demasiado lejos”, anota el sitio Teknófilo.com.

Un asterisco para los recién llegados. El píxel es definido como la unidad de color homogénea más pequeña en una pantalla; por tanto, la relación es evidente: a más cantidad de éstos, mayor será la calidad de imagen que proveerá el screen en cuestión. Segundo asterisco: La pantalla por sí sola no es capaz de poner en marcha estos beneficios. Se comprende, entonces, que para que el monitor o televisor muestren los encantos de sus resoluciones, precisarán que el contenido provisto vaya en línea con esa calidad. En este sentido, es importante anotar la siguiente salvedad: por caso, si se reproduce un contenido diseñado para 720 píxeles en una pantalla de 1080 píxeles, ésta no hará magia mejorando aquella imagen.

3D: Un mal antecedente

Hablamos de CES al comienzo de este repaso, volveremos a sus pasillos en este apartado y lo haremos nuevamente al acercanos al punto final. Ocurre que, sin lugar a dudas, Consumer Electronics Show es uno de los más relevantes termómetros de la industria. En la edición 2010 de la gran feria, los televisores con capacidades tridimensionales se postularon como el nuevo grito de la industria. Tal como indica el sitio Xataka en “CES 2010, inicio y muerte de los televisores 3D”, el viaje de esta tecnología de la pantalla grande a los hogares contó con un empujón de insoslayable mención: en 2009 se estrenaba en las salas de cine la película Avatar de James Cameron. Si bien los anteojos blaugranas no son en absoluto novedosos, aquel filme desplegó con intensos encantos los beneficios del 3D; se convirtió pronto en éxito de taquilla (recaudó casi 3 mil millones de dólares) y en una referencia de la tridimensionalidad. “La fuerza de este fenómeno fue tal que muchos fabricantes entraron en un estado febril (…) Ellos tenían el pálpito de que el 3D iba a ser disruptiva”, anotó Xataka.

Fue así que en CES 2010 apareció un buen número de televisores 3D Ready, con el sello de las compañías más reconocidas del segmento. La mayoría de estos equipos requirió (y sigue haciéndolo, en los que aún se comercializan) el uso de gafas especiales; aunque también existen modelos que no exigen el accesorio intermediando entre nuestros ojos y la pantalla. No obstante, el 3D no logró triunfar en el ámbito doméstico. Algunas de las razones del declive: usar gafas para ver televisión se presentó como un hábito poco natural, además de incómodo. Por otra parte, muchos usuarios manifestaron cansancio visual tras ver durante un tiempo más o menos prologando este tipo de contenido. Por último: si bien algunos proveedores de contenido comenzaron a ofrecer transmisiones en línea con la tecnología de los flamantes televisores, la oferta no fue muy completa para los televidentes en la mayoría de los países del mundo. Tal como indicó el mencionado medio, de ser la propuesta central de los televisores, la capacidad tridimensional comenzó a ser un ítem perdido en la ficha técnica de los Smart TV.

“Estaba llamada a convertirse en la próxima revolución tecnológica en el hogar y se ha quedado en tremendo chasco”, dicen en “Fracaso de las teles 3D” publicado en El País de España apoyándose en citas de dos ejecutivos de fabricantes de televisores. “Las expectativas eran muy altas de inicio y no se han cumplido. La crisis y el elevado coste de producir contenidos han lastrado el mercado. De todas formas (…) creo que aún no se puede hablar de fracaso, lo será si dentro de cuatro o cinco años seguimos igual”, dijo un ejecutivo de Panasonic en 2012. Por su parte, un representante de Samsung advirtió, en línea con lo antes afirmado: “El 3D no ha muerto, pero creemos que será simplemente una opción más de contenido dentro de la tele conectada”.

ESPN dio un golpe de muerte a las tres dimensiones en la escena doméstica. Volvemos al año 2010. Por entonces, esta reconocida cadena enfocada en el mundo deportivo había anunciado como bombos y platillos que comenzarían a transmitir partidos en tres dimensiones, colgándose del impulso provisto por la Copa Mundial de Fútbol que se celebró aquel año en tierras sudafricanas. Según habían afirmado, la novedad no estaba teñida de improvisación: llegaba a los hogares de sus clientes tras dos años de pruebas intensivas. Tres años más tarde, Time informó que la cadena propiedad de Disney decidió echar al abandono al 3D. ESPN anunció que ya no transmitirá en tres dimensiones hacia finales de 2013, en vista a los altos costos de mantenimiento y a la baja penetración alcanzada: por caso, en Estados Unidos sólo el 6 por ciento de los televisores dispone de esta tecnología y, para peor, no todos aprovechan sus beneficios. Según se informó, los recursos serán dirigidos al pujante 4K.

La agencia de noticias Reuters había divulgado la noticia con una brevedad tal que le asemejó a un obituario.

Tal como afirma Marketing Directo, la televisión en 3D ha perdido la guerra de la cultura “y pocos dispositivos logran triunfar entre las masas si han resultado vencidos en esta batalla”.

4K: ¿Golondrina de verano o tecnología que se queda?

Los 4 mil píxeles de orden horizontal no deben temer, al menos excesivamente, por el fracaso del 3D en los hogares. Las tres dimensiones no suponen una mejor calidad de imagen, sino una experiencia diversa a la hora de ver televisión. Una vez que el tiempo corra, los costos irán abaratándose y el Ultra HD será moneda corriente en muchos de los hogares en los cuales la televisión es uno de los entretenimientos centrales.

CES, una vez más. Tal como contó Franco Rivero, cronista de DattaMagazine en los pasillos del Centro de Convenciones de Las Vegas, en la edición 2014 de la feria de tecnología los televisores y las pantallas curvas fueron protagonistas. Y también el 4K. Según pudo ver en vivo y en directo, Sony se destacó en estas arenas al mostrar modelos de cámaras filmadoras 4K que permiten capturar videos que aprovechan todas las ventajas de los televisores con este rango de píxeles; Samsung dio a conocer algunos televisores 4K que, según explica Franco, serán lanzados al mercado argentino en el mes de junio ante el arribo de una nueva edición del Mundial de Fútbol; y LG, entre otros fabricantes, mostró un televisor de 77 pulgadas, también Ultra HD, que cuenta con una barra animada al pie de la pantalla que permite acceder a contenido 4K vía Netflix.

El contenido, quid de la cuestión

2010-2014. El espacio temporal será rápidamente percibido por los amantes del fútbol: tal como se mencionó en diversos párrafos de este repaso, aquellos años se corresponden con la celebración de respectivas ediciones del máximo evento del fútbol, asimismo, meca del consumo televisivo. Sudáfrica, 3D; Brasil, 4K. No es casual que la aparición de las nuevas tecnologías para televisores digan presente a pocos meses del Mundial.

Bien, ¿pero qué ocurre cuando la pelota deja de rodar? Al menos para el 4K han aparecido buenas noticias de aparente continuidad. Según informó DonWeb Blog, Netflix ya ha incursionado en esta tecnología. Reed Hastings, CEO de aquella empresa, prometió que serán “uno de los grandes proveedores de contenido 4K”.

Por otra parte, según informó The Verge, Amazon ha sellado acuerdos con Warner Bros., Lionsgate, 20th Century Fox y Discovery, para proveer a los usuarios de su servicio de streaming de contenido en 4K. El movimiento también involucra a Samsung: aquellos que compren televisores de la surcoreana con esta tecnología tendrán acceso a su catálogo de videos compatibles con ella.

No hay contenedor sin contenido. 4K parece escapar a esta fatalidad. Al menos en primera instancia, procurando no repetir el mal paso del 3D.