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El cine y los videogames, dos industrias que se miran

El cine y los videogames, dos industrias que se miran

Títulos gamer que se basan en filmes, y películas cuyos argumentos nacieron originalmente para ser jugados. Estas dos ramas del entretenimiento estrechan vínculos en un movimiento de pura retroalimentación.

Harry Potter, Indiana Jones y Toy Story, por un lado; Street Fighter, Tomb Rider, e incluso Mario, por el otro, son solamente algunos ejemplos de un género inaugurado por Tron en la década del ochenta.

Les une el deseo de entretener y los millones de seguidores que disfrutan de la diversión que, a su modo, ambos despliegan en las diversas pantallas del mundo. Pero los lazos entre la industria cinematográfica y la de los videojuegos no culminan en esta consideración: ellos buscan inspiración el uno en el otro, se observan, interactúan y se retroalimentan, en un sendero multidireccional y con líneas argumentales compartidas. Se trata de una tendencia que puede compararse a la que anteriormente había acontecido entre el cine y el universo del cómic, cuando los súper héroes de Marvel o DC Comics se convertían en figuras excluyentes de las películas más taquilleras.

Pero aquel es otro cantar. Retomando el tema que nos convoca hubo alguien que, invariablemente, ensayó el paso inaugural y ese alguien fue la compañía Disney. El hito data del año 1982 cuando se rodó Tron, escrita y dirigida por Steven Liserberg y protagonizada por Jeff Bridges, película que además fue pionera al incorporar escenas íntegramente generadas por computadoras. Centrando el enfoque en el trabajo de los guionistas, la principal novedad fue la incorporación de los videojuegos como escenarios de la acción. De directa inspiración, tiempo después se presentaron títulos no para espectadores, sino para jugadores: Darwinia, desarrollado por Introversion Software, se basó en la estética y en el argumento de Tron. Le siguió Multiwinia, una versión similar, aunque inscripta en el género de estrategia en tiempo real (RTS). En 2003 apareció Tron 2.0, a cargo de Disney Interactive, y recientemente, acompañando el estreno de la remake fílmica en 3D titulada Tron: Legacy, se presentó el juego Tron Evolution distribuido por Sony y desarrollado por Propaganda Games.

En este terreno en el que -como se ha visto- “Tron” se postula como un concepto fundacional, lo cierto es que los fans de las entregas lúdicas son los primeros en acudir a las salas de cine (y acaso ellos sean los dueños de la mirada más crítica al respecto), para ver cómo los realizadores se las han arreglado para trasladar a la pantalla grande la historia que ellos conocen de cabo a rabo. En paralelo, muchos títulos para consolas y ordenadores se basan en historias que han nacido para el celuloide, y que se adaptan a la acción y entretenimiento interactivo.

Cuando el cine se inspira en los videogames
De un tiempo a esta parte, gracias a los avances en lo que respecta a hardware tanto en el desarrollo como dentro de los hogares de los consumidores, los videojuegos han ganado un gran terreno en cuanto a calidad gráfica. Es así que las entregas digitales han ido acoplando paulatinamente líneas argumentales interesantes, con segmentos que son realmente cinematográficos. De las dimensiones e historia de PacMan a Final Fantasy, Halo o World of Warcraft, ha transcurrido un tiempo en el cual los videojuegos también han comenzado a contar historias. Ni lenta ni perezosa, la industria del cine vislumbró en el cosmos gamer una fuente válida de inspiración.
Ejemplos de entretenimientos digitales que fueron llevados a la pantalla grande son Residen Evil, Alone in the Dark, Prince of Persia, los combates de Street Fighter y Mortal Kombat, e incluso ha existido una versión fílmica en la cual Mario, de Super Mario Bros., es protagonista. Estrenada en 1993, y en contraposición con el éxito del fontanero en el mundo virtual, la película fue un rotundo fracaso con pérdidas que se estimaron en más de 40 millones de dólares. Bob Hoskins, quien se “calzó” el bigote para protagonizar al popular personaje de Nintendo, declaró en una entrevista a The Guardian: “¿El peor trabajo que he realizado? Super Mario Bros. Fue una pesadilla.”
Pero no todos han sido fracasos en esta ida y vuelta: Por nombrar un caso, los píxeles de Lara Croft, protagonista de Tomb Rider, se transformaron en la piel de Angelina Jolie. En tan sólo un fin de semana en cartelera en Estados Unidos, la película recaudó la suma de 48 millones de dólares.

Cuando los videojuegos se inspiran en el cine
En esta esfera, lo atractivo puede resumirse en la siguiente afirmación: que mientras dure el juego los fans de las películas se sientan protagonistas del argumento. “Si has disfrutado de Harry Potter en el cine, seguramente estarás feliz de ser quien decide sus pasos y atraviesa las aventuras en primera persona”, podría ponerse en boca de un desarrollador de videogames.
En este sentido, vale mencionar que en esta lógica la estrategia comercial juega sus fichas: las compañías advierten en los filmes taquilleros un potencial éxito para el mundo de las consolas y los ordenadores.
LucasArts (brazo de Lucasfilm) la productora de George Lucas, es un ejemplo elocuente de esta interacción, siendo responsable de numerosas traslaciones del cine a los videojuegos. Entre la frondosa lista aparecen las versiones jugables de Indiana Jones, y las variadas entregas basadas en la saga Star Wars.
SpiderMan, Batman o Superman, es cierto, pasaron por el cine y luego han tenido sus versiones para jugar. Pero en rigor, su origen se remonta a los cómics. Más elocuentes son El Padrino, James Bond, Los cazafantasmas, E.T. de Spielberg, Piratas del Caribe, y los más recientes Shrek, Avatar, y las entregas de Pixar como Toy Story, Up o Monster Inc. Solamente algunos ejemplos que dan cuenta de una industria que se sienta en las butacas y deja los pochoclos de lado para tomar el joystick con fuerza.

Uriel Bederman
uriel.bederman@dattamagazine.com

Este artículo pertenece a la edición de abril de 2011 de DattaMagazine. Podés leerlo en su versión original en http://dattamagazine.com/abril-2011/

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