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No es una de terror: Los celulares fantasma

Estudios indican que cerca del 80 por ciento de los usuarios siente vibraciones en su bolsillo, cuando en realidad el celular no ha registrado ningún movimiento. Asimismo, los informes registran que más del 30 por ciento oye ringtones inexistentes. Exploramos las razones para estas extrañas presencias del mundo tecnológico, explicamos por qué no forman parte de un comportamiento patológico y posamos la mirada sobre una patente de Nokia que, de implementarse en el mercado, traería nuevas lógicas a este movimiento.

El mal se remonta, aproximadamente, al año 1996. Por entonces, en el tierno mercado móvil aparecía el teléfono StarTAC de Motorola, el cual figura entre los pioneros del SMS y la real portabilidad. Con su particular diseño clamshell, StarTAC (que así era promocionado en un comercial de la época) se vendía por un valor cercano a los 1000 dólares y pronto se convirtió en un verdadero hito de consumo. Según indica la revista Brando, en su historia se han vendido cerca de 60 millones de unidades. Fue galardonado como “mejor producto masivo” por Bussines Week en 1996 y su nombre aparece en la lista de los mejores cincuenta gadgets que elaboró la publicación PC World. Además, StarTAC fue uno de los primeros celulares en ofrecer una novedosa funcionalidad para la época: la vibración como un modo de alerta añadido a los viejos y queridos ringtones.

La vibración fue una buena noticia para usuarios que ya en la década del noventa comenzaban a prestar atención full time a sus equipos móviles. Algo que hoy nos resulta obvio: esta tecnología permitía saber si alguien llamaba y enviaba un mensaje, incluso cuando el celular está silenciado, por caso, en una sala de cine. Ahora bien, ¿cómo actúa está sencilla magia electrónica? Según se indica en este sitio dedicado a desentrañar el funcionamiento de diversos mecanismos, los vibradores de los celulares operan del mismo modo en que lo hacen algunos juguetes. Los equipos están diseñados para que, cuando se recibe un estímulo (en este caso una llamada, un mensaje, etc.) se active un pequeño motor de corriente continua el cual lleva un peso en su eje central ubicado por fuera del centro del engranaje. De este modo, al activarse el mecanismo, el peso se mueve velozmente de un lado a otro (aproximadamente a 150 rpm) dando paso al movimiento que percibimos y que llamamos, sin más, vibración.

La difusión de este componente (a más de quince años del StarTAC sigue apareciendo en los equipos; iPhone 5S, Galaxy S4, Xperia Z1, todos lo incluyen) ha propiciado la aparición de un mal que si bien por su nombre puede vincularse a una de terror, en verdad se trata de un asunto que explica la psicología.

Las vibraciones fantasma

Según indica la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) en The World in 2013: Facts and Figures (PDF), “pronto habrá tantos abonados a la tecnología móvil celular como habitantes en el planeta, y se prevé que la cifra rebasará los 7 mil millones a principios de 2014”. En tal sentido, se comprende que el mal de las vibraciones no es cuestión de unos pocos.

De hecho, un estudio a cargo de investigadores de la Universidad de Maryland reveló que cera del 80 por ciento de los usuarios móviles ha sentido que su celular vibra en el bolsillo cuando éste en verdad no ha registrado movimiento alguno. El mal tiene aires académicos y ostenta denominación propia: Síndrome de Vibración Fantasma. Para entregar aún mayor celebridad al apelativo, el diccionario Macquarie Online seleccionó este concepto como “La Palabra del Año”, definiéndolo de este modo: “Ansiedad constante en relación con un teléfono celular y una convicción obsesiva de que el teléfono ha vibrado en respuesta a una llamada entrante que en realidad no ha existido”.

Según reveló The Telegraph, en enero de 2012 la Sociedad Británica de Psicología llevó a cabo un estudio entre cien voluntarios, incluidos estudiantes y trabajadores de diversas áreas, para testear los niveles de estrés vinculados a la tecnología móvil. Los resultados revelaron que este malestar está directamente relacionado al número de veces que las personas chequean sus celulares y, entre éstos, abundan los casos de personas afectadas por el Síndrome de Vibración Fantasma. El estudio da cuenta de un círculo vicioso: cuanto más estrés manifiesta el usuario, más necesidad siente de chequear su smartphone. Richard Balding, académico de la Universidad de Worcester encargado de dirigir la investigación, dijo al respecto: “Las empresas no prosperarán si sus empleados están estresados, independientemente de la fuente del estrés, por lo que debería ser de su interés alentar a los empleados a apagar sus teléfonos, recortar el número de emails que envían fuera del horario de trabajo y reducir el impulso a chequear repetidamente sus dispositivos”.

Como un bulbo de narciso una mañana cálida de invierno

Tom Stafford, columnista de BBC Future, indica que las vibraciones fantasma “ilustran un principio fundamental de la psicología” y que en tal sentido esta percepción “es una parte común e inevitable del funcionamiento mental sano”. Veamos una analogía que grafica un sistema de percepción que en psicología se denomina “Teoría de Detección de Señales”: de modo similar a cómo una mañana cálida de invierno un bulbo de narciso debe decidir si la primavera ha llegado y comenzar a florecer; el cerebro humano debe hacer un juicio perceptivo sobre si el teléfono suena o no en el bolsillo.

Dice Stafford al respecto: “Cuando el celular está en su bolsillo, hay dos posibles estados: el teléfono está sonando o no. También hay dos posibles estados mentales: el juicio de que el teléfono está sonando o el juicio de que no está sonando”. En la intersección del estado real del teléfono y la percepción del estado del teléfono aparece un maridaje ideal: sentir vibraciones cuando vibra (acierto) y no sentirlas cuando no vibra (rechazo correcto). Sin embargo, aparecen otras dos combinaciones posibles: que el teléfono vibre y creer que no está vibrando (un fallo) o, en ausencia de vibraciones percibir que están ocurriendo (falsa alarma). Este último es el caso que nos convoca: las vibraciones fantasmagóricas.

El columnista tranquiliza a quienes hemos sufrido este mal en más de una ocasión: “En situaciones en las que se pueden hacer juicios sencillos, como decidir si alguien dice su nombre en una sala tranquila, probablemente siempre habrá correspondencias correctas. Pero si tiene que decidir si alguien dice su nombre en una sala ruidosa (…) los errores sucederán ocasionalmente”. En tal sentido, afirma Stafford, “sentir una vibración fantasma no es una alucinación patológica” sino que es un fiel indicador de que nuestros sistemas de percepción son casi perfectos, intentando arreglárselas en “un mundo incierto y ruidoso”.

No obstante, y retomando las conclusiones del antes citado estudio a cargo de la Universidad de Maryland, casi el 30 por ciento de los usuarios relevados percibe, no sólo vibraciones, sino ringtones inexistentes. Para este mal no he encontrado una denominación.

Una patente de Nokia trae más fantasmas a escena
Hacia el mes de marzo de 2012, Nokia, cuya división pasará a manos de Microsoft hacia 2014, sorprendió al registrar la patente en la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos. La solicitud de número 20120062371 (la cual podés consultar en forma completa en este enlace) echa luz sobre una suerte de tatuaje que, dibujado sobre la piel del usuario, indicaría mediante vibraciones cuando el celular está recibiendo una llamada, un mensaje, un correo, etc.
Según se consigna, el tatuaje se realizaría con tintas ferromagnéticas que, “hechizadas” por un imán, vibrarían en base a campos magnéticos enviados por el smartphone. Otra alternativa planteada por la firma finlandesa en esta patente es la utilización de implantes no permanentes que podrían ubicarse en el brazo del usuario. Si esta extraña tecnología llegase a implementarse, el Síndrome de las Vibraciones Fantasmas viajaría del bolsillo a nuestra piel.
Más detalles sobre los tatuajes vibrantes, en esta nota.

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