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Personalidades Geek’s: Marissa Mayer

Detrás de las líneas de código de muchos productos que utilizamos a diario, encontramos verdaderos personajes dignos del título de Nerd. Algunos con anteojos y peinados raros, y otros con un verdadero perfil de Glamor: Hoy conoceremos un poco más de cerca a Marissa Mayer, actual CEO de Yahoo!.

¿Quién es esa chica?

El 30 de Mayo de 1975 nace Marissa Ann Mayer, hija de Margaret, profesora de arte finlandés y Michael Mayer, Ingeniero ambiental. Sus primeros años de vida transcurrieron en Wausau, Wisconsin, EUA, junto a su hermano Mason.

Dos postales del pasado: Marissa en su niñez y en su paso por Google. Su sonrisa y la mirada que la caracteriza nunca cambiaron.
Dos postales del pasado: Marissa en su niñez y en su paso por Google. Su sonrisa y la mirada que la caracteriza nunca cambiaron.

Su escolaridad

Desde los primeros años cursando en la escuela primaria, Marissa comenzó a interesarse por las matemáticas avanzadas lo que la llevaría más tarde, en su adolescencia, a exprimir dicha pasión. Siempre fue vista como una alumna ejemplar y responsable con sus obligaciones escolares, aunque con una baja relación con sus pares, ya que todos la conocían por su escaso interés por llamar la atención social de sus compañeros.

Desde pequeña complementó sus estudios con actividades extracurriculares: estudió piano, jugó vóleibol y básquet, realizó competencias de natación, torneos de esquí y también participó en un grupo de ballet, el cual ocupó gran parte de su escuela primaria y secundaria.
El colegio Wausau West, donde asistía a clases, tenía un sistema de horario que dividía el tiempo en bloques, llamado Mods. Cada materia duraba un bloque de 40 minutos, y luego llegaba el descanso de 20 minutos.

Los alumnos utilizaban el recreo para reunirse a socializar de la vida, mientras que Marissa aprovechaba el lapso de descanso para salir a dispersarse, comiendo algo delante de la máquina expendedora, y luego huir a la biblioteca o laboratorio de ciencias.

Escuela secundaria

Ya cursando el nivel medio, Marissa tomó una posición muy diferente a la que tuvo durante los años iniciales. En paralelo a sus estudios, fue líder en diferentes actividades extra-programáticas: se anotó en el Club de Español, donde fue elegida presidente; fue tesorera en Key Club, un centro similar a los Rotary Club que organiza diferentes actividades sociales entre sus miembros; también fue capitana del equipo de debate de su grupo de estudio; y para explotar las clases de danza que había tomado de pequeña, se sumó como líder al equipo de Porristas del colegio.

Todas estas actividades, junto con las lecciones de piano que había arrancando en el colegio primario, la llevaron a mejorar un poco la relación con sus pares. En paralelo a estas actividades, cursó varios talleres de ciencias relacionadas a la química, física y matemática.

La universidad

Llegado el año 1993, Mayer se preparó y rindió los exámenes que le permitirían elegir en qué Universidad continuaría su educación. Luego de aplicar correctamente los mismos, consiguió un promedio que le permitió elegir entre 10 universidades prestigiosas como Harvard, Yale, Duke, Stanford y Northwestern.

Como la ciencia era su pasión, para elegir el destino de su educación diseño una planilla de cálculo donde volcó en dos variables la importancia de la institución y su posible carrera universitaria a optar. El resultado del cálculo realizado dio como elegida a Stanford, donde podría cursar la carrera de médica con especialización en neurología.

Luego del primer año de medicina, ya sabía que esto no sería lo suyo. Su consejero académico, sabiendo el gusto de Marissa por las matemáticas, le recomendó probar suerte con un taller de Introducción a la informática. Cuando empezaron a llegar los primeros ejercicios prácticos de este taller, se topó con diferentes problemas relacionados a la programación, los cuales le dieron el indicio de que el mundo de las ciencias de la computación era su destino.

A través de un concurso de diseño, Marissa terminó de comprender que la informática era lo suyo, dado que ganó el mismo con un proyecto donde diseñó un protector de pantallas con fuegos artificiales. Dentro del jurado estaba su profesor del curso Introducción a la informática, Eric Roberts, quien valoró mucho su trabajo y tomó una adaptación de su desarrollo como modelo de tarea en los años siguientes de dicha materia.

Mayer decidió estudiar Sistemas Simbólicos, donde combinaría técnicas de Lingüística, Filosofía y Psicología cognitiva, junto con programación. Esta carrera se convirtió en una de las más famosas que se puede cursar en Stanford, y que muchas empresas de Silicon Valley emplean a sus graduados apenas recibidos.

Work @ Google?

En el último año de su maestría, Marissa fue invitada a participar de una joven empresa a través de un email, cuyo Asunto decía: «Work at Google?». Junto a esta invitación, ella tenía otras doce ofertas de trabajo más, enviadas por empresas de mediana popularidad. Si bien sus ambiciones eran muy superiores a vincularse con una startup que no tenía definido un promedio de vida útil, basándose en aciertos y fracasos, ella optó por tirarse a la pileta.

Aceptó el trabajo en Google como desarrolladora, aunque según su punto de vista ella seguía considerando riesgoso trabajar en una empresa tan nueva. Sin embargo trabajó en la joven e incierta Google durante trece años.

La primera versión de Google.com presentada en la tesis de Doctorado, versus la versión purificada con el estilo que impuso Marissa Mayer en su paso por esta compañía.
La primera versión de Google.com presentada en la tesis de Doctorado, versus la versión purificada con el estilo que impuso Marissa Mayer en su paso por esta compañía.

Nunca imaginó pasar tantos años allí, donde terminó siendo Vicepresidente Senior de Producto, con cientos de empleados reportándole a diario, y cientos de millones de personas en todo el mundo utilizando productos que ella vio nacer y hasta ayudó a construir.
En su segundo día de trabajo en Google, Marissa se topó con Larry Page, CEO de la firma, quien estaba parado en una esquina de la cocina. Cuando la vio le dijo que se estaba escondiendo porque el sitio Google.com estaba caído. A través de esta mentira, ellos entablaron su primera relación laboral y una amistad que con los años se afianzaría mucho más.

En 1999, Google.com limpió por completo su interfaz y se transformó en el motor de búsqueda más rápido que existía en toda la web, ganando terreno por sobre AltaVista y Lycos, quienes compartían el podio con Yahoo!.

Unos días después, Google.com firmó un acuerdo con Netscape Software, para proveerle el sistema de búsqueda a la web Netscape.com. Lo que nunca calcularon en Google es que sus 300 servidores, concurridos por mucha gente a diario, no podrían soportar la demanda de la cantidad de usuarios que Netscape.com tenía. Así fue como Google.com realmente colapsó.

Después de horas y horas de trabajo, que incluyeron a Marissa Mayer como ingeniera de desarrollo, Google.com volvió a funcionar de manera óptima recién en la madrugada del día siguiente. Su pasión hacia el trabajo hizo que durante los dos años siguientes en Google, Marissa trabajara un promedio de 100 horas a la semana como desarrolladora de software, reduciendo su horario de sueño a tan sólo 4 horas diarias.

Esto devino en que los fundadores de este motor le dieran a Mayer el título de «Guardiana de la limpieza». Todos los productos que Google fue lanzando en los años sucesivos, pasaban por ella quien era la que tomaba la decisión de cómo debían verse estéticamente.

Obsesionada por los píxeles, las sombras y la ubicación de los componentes en pantalla, se volvió coautora de decenas de patentes, incluyendo la más importante con la que Google cuenta: «Graphical User Interface for a Universal Search Engine».

En 2005 Mayer dejó de estar en el equipo de desarrollo de la firma para pasar a la gerencia y supervisión de todos los productos que Google lanzara. Su nuevo puesto la llevó a tener cientos de personas que debían reportarle semanal, quincenal y mensualmente cada avance de productos de la empresa.

Google Maps, Chrome, Gmail, Orkut y otros tantos productos más pasaron por el visto bueno de Mayer, quien era capaz de defender su postura, aunque la discusión tratara de si el borde de una página debía tener 4 ó 5 píxeles de ancho.

La llegada de Android a Mountain View ubicó nuevamente a Marissa bajo una nueva responsabilidad: hacerse cargo de la adaptación de todos los productos de Google para las plataformas móviles. Luego de separarse de Page, con quien mantuvo una relación breve, Marissa siguió en la firma a pesar de que él se puso de novio con otra empleada, con quien se casaría algunos meses después.

El techo

El éxito de Mayer en Google era indiscutido y todas las decisiones que pasaban por ella casi siempre fueron acertadas. El problema fue cuando Marissa tuvo la posibilidad de seguir escalando jerárquicamente dentro de la firma. El posible nuevo puesto que heredaría la llevaría a reportar directamente a Larry Page, y para la vista de los accionistas esto no era viable, ya que ella como ex-pareja de Larry podría influenciar en la elección de cambios corporativos sobre personas y productos.

Este fue el techo que a Marissa le impidió seguir creciendo dentro de la firma. Allí se dio cuenta que era momento de un cambio, porque hasta ahí había llegado su poder de mandato. Algún tiempo después llegó la oferta de Yahoo!, entre otras tantas chances de participar en el directorio de otras corporaciones de IT. Marissa optó por Yahoo!, donde ya consiguió llegar a la cresta de la ola como nueva CEO, a la vez de estar en un terreno ya transitado.

Si bien Marissa se alejó de Google seguramente para siempre, su conocimiento, perseverancia, conducta y pasión por la investigación llevaron a esta joven de 38 años al lugar más alto donde a cualquier ser humano le gustaría estar.

La llegada de Marissa Mayer a Yahoo! fue festejada por muchos y, por supuesto, no podía dejar de celebrarlo vestida con los colores que identifican la empresa.
La llegada de Marissa Mayer a Yahoo! fue festejada por muchos y, por supuesto, no podía dejar de celebrarlo vestida con los colores que identifican la empresa.

Presente y futuro

Esta pequeña Nerd apasionada por los números supo destacarse del resto de la manda, luciendo vestidos costosos de Oscar de la Renta y viviendo en un Penthouse del Hotel Four Seasons de San Francisco, valuado en nada menos que 5 millones de dólares. Por demás, el éxito y la fama también la llevaron a la tapa de Vogue.

Hoy, casada con un banquero de Silicon Valley y con un pequeño heredero de 2 años, Marissa está inyectando cambios estructurales en Yahoo!, los cuales implican la compra de varias empresas con visión de ganancias futuras y deshaciéndose de activos que no reditúan plata a la compañía.

Dentro de los cambios a nivel de recursos humanos, Marissa está implementando estrictas evaluaciones de desempeño, bastante cuestionadas por los empleados; también eliminó por completo el Home Office, aunque priorizó leyes que contemplen a empleados de la firma que se transforman en padres una licencia de 8 semanas con un plus salarial de U$D 500 al mes.

El éxito la persigue desde que Google se catapultó a la fama. Marissa Mayer fue portada de diversas revistas.
El éxito la persigue desde que Google se catapultó a la fama. Marissa Mayer fue portada de diversas revistas.

Pese a muchas cuestiones, los accionistas de la firma confían en que Marissa tendrá la energía y capacidad de llevar nuevamente a Yahoo! a la cima de las empresas de IT, tal como lo fue en la década de los 90. No por nada esta mujer de 38 años se ubica en 2013 en el Puesto No. 32 entre “Las mujeres más poderosas” de la revista Forbes.

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