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¿Por qué triunfan los teléfonos que no caben en un bolsillo?

En los últimos años la industria móvil ha visto cómo las pulgadas de los smartphones crecen a paso sostenido. iPhone SE aparte, las propuestas de 4» que triunfaron hace no mucho ahora han sido reemplazadas por teléfonos que exhiben dimensiones más propias de una tablet, acercándose así a las 7». De allí el concepto mixturado «phablet». Analizamos las razones que explican la paradoja: ¿por qué ganaron fama equipos portátiles que ya no cumplen a pleno con esa característica?

Los teléfonos móviles nacieron gigantes, lo suficientemente grandes como para hacer que la promesa de portabilidad sea percibida como un capricho ridículo y snob. Hemos visto luego como la evolución del sector avanzó hacia la miniaturización: los teléfonos se hicieron cada vez más pequeños, se doblaron al medio hasta perderse en el fondo de nuestros bolsillos.

Las modas pronto se olvidan, pero lo cierto es que hubo una época en la que deseamos que los celulares sean pequeños, pequeñísimo, cuanto más mejor. Pero la industria hizo que los teléfonos móviles vuelvan a ganar en dimensión, tanto que algunos ejemplares del mercado actual ya no caben en el bolsillo de un pantalón estándar. ¡Hace no mucho un fabricante lanzó un smartphone con una pantalla de 6.8 pulgadas!

La tendencia tiene nombre propio: phablet. El término, que condensa las palabras «phone» y «tablet», da cuenta del crecimiento en pulgadas de aquellos dispositivos que permiten gestionar llamadas. Ahora bien, ¿por qué han ganado fama los teléfonos que, yendo en contra de la portabilidad, ya no caben en un bolsillo? Además, ¿no resulta ridícula la imagen de un usuario entablando una conversación, apoyando en su cara un equipo que excede por mucho el tamaño la distancia entre el oído y la boca?

En parte, explorando la última querella anida una de las explicaciones para comprender el «fenómeno phablet». Ocurre que los smartphones son cada vez menos utilizados para realizar y recibir llamadas. Un estudio de Pew Research reveló que el 80 por ciento de los adolescentes estadounidenses prefiere comunicarse a través de aplicaciones de mensajería antes que hacer una llamada. Siguiendo el repaso de El País de España, aquel es un cambio de orden sociológico, una tendencia en la cual incluso las llamadas pueden ser consideradas como intrusivas.

En este sentido, se comprende que no es banal la inclusión del prefijo «smart» antes de «phone». Hace mucho que las llamadas han dejado de ser el leitmotiv de los teléfonos, los cuales se han convertido en completas plataformas para el entretenimiento, el acceso a la información y otras muchas tareas vinculadas a Internet y apoyadas en las aplicaciones móviles.

Así, tampoco ha sido casual que los teléfonos quieran parecerse cada vez más a las tablets: no olvidaron la presencia de un chip, pero crecieron en pulgadas para que poder navegar, jugar o mirar un video no sea tortuoso para los dedos y los ojos.

Uno de los paradigmas extremos del crecimiento de los smartphones en ZenFone 3 Ultra de Asus, un teléfono que fue presentado en Computex 2016 con una pantalla de 6.8 pulgadas. Pero aquel no es un caso aislado: otro caso digno de mención es el de la línea iPhone, que en los últimos años se acopló a la tendencia y alcanza las 5.5 pulgadas en su edición Plus (incluso contradiciendo el supuesto punto de vista de Steve Jobs al respecto).

En este punto, vale recordar el lanzamiento reciente de iPhone SE, una edición especial que retomó el sendero de las 4 pulgadas, una cifra que según Apple se ajusta al deseo de muchos usuarios que no están a gusto con los teléfonos que no caben en un bolsillo.

Mientras tanto, el fenómeno de las phablets proyecta sus esquirlas y la principal víctima es la tablet. La venta de aquel producto ha caído en forma sostenida en los últimos años, siendo los smartphones de generosa dimensión los responsables de aquella merma; los «canibales». ¿Cuántos son los que están dispuestos a poner dinero en una tablet, si los teléfonos casi empatan sus pulgadas?

Xiaomi, fabricante chino que se ha colado entre los mayores vendedores de smartphones a nivel global, presentó hace no mucho el Mi Max, un teléfono de 6.4 pulgadas. Basta repasar las imágenes que divulgó la propia compañía para caer en cuenta de un hecho paradójico: en las fotografías de prensa se muestra un dispositivo que no puede caber en el bolsillo de un jean Bien,¿cuánto estamos dispuestos a perder en los smartphones en pos de la navegación?

El lanzamiento de iPhone SE muestra que no todo está perdido para aquellos que aún valoran dispositivos móviles que puedan ser controlados con una sola mano y que cumplan con su ADN primitivo: la portabilidad.

Fuente: DonWeb 

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