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Steve Jobs renunció como CEO de Apple

Steve Jobs se despidió de su puesto como CEO de Apple - DonWeb Blog

Afectado desde hace algunos años por una seguidilla de problemas de salud, decidió poner fin a su labor como CEO de la compañía con mayor valuación de mercado del mundo. Seguirá trabajando como presidente del Directorio.

Los fans de Apple seguramente recordarán, de ahora en más, el 24 de agosto de 2011 como un día muy triste en la historia de la empresa tecnológica con mayor valuación de mercado. En esa fecha Steve Jobs decidió abandonar su puesto como CEO de la compañía que co-fundó en 1976.

«Siempre dije que si llegaba el día en que no pudiera seguir cumpliendo con mis tareas y expectativas como CEO de Apple, sería el primero en informárselos. Lamentablemente, ese día ha llegado,» dijo Steve Jobs en una carta dirigida «al Directorio de la empresa y la Comunidad de Apple».

Jobs será sucedido por Tim Cook, su mano derecha desde hace varios años, quien forma parte del staff de Apple desde 1998 y se desempeña como Director de Operaciones (COO, por sus siglas en inglés) desde 2004. Steve Jobs, por su parte, seguirá ligado a Apple presidiendo el Directorio.

El mundo tecnológico, según Steve Jobs

Por más que los productos de Apple son utilizados por una fracción mínima de la sociedad, por cuestiones que no vienen al caso, lo cierto es que todos vivimos en el mundo tecnológico que imaginó y creó el co-fundador de la empresa de Cupertino. Desde la computadora personal, pasando por los reproductores de música digital, la descarga legal de música, los smartphones, hasta las tabletas que nacieron el año pasado (sin olvidar los largometrajes animados computarizados), todo lo que nos rodea nació en la mente de Steve Jobs.

Este hombre, tan controvertido como brillante, estableció las bases de las industrias tecnológicas más variadas, obligando a la competencia a seguir los caminos que él marcaba.

Nació en San Francisco en 1955, destinado a vivir el primer gran rechazo de su vida. Su madre biológica había decidido darlo en adopción. Sus padres adoptivos estaban elegidos, dos profesionales, tal como había solicitado la madre biológica. Pero la pareja esperaba una niña, y optó por dejar pasar la oportunidad de adoptar al varón que había nacido en su lugar. Otra pareja en lista de espera, con muchos menos logros académicos (ella había abandonado la universidad; él no había terminado el secundario), recibió un llamado a la madrugada consultando si quería adoptar a un varón recién nacido. Los Jobs no dudaron en decir que sí.

Veinte años más tarde, el joven Steve no se sentía cómodo en la comunidad universitaria. Terminó siguiendo la tradición familiar, abandonó sus estudios en poco más de dos años y armó la mochila para salir a recorrer la India.

De vuelta en Estados Unidos, vio que su amigo Steve Wozniak estaba tratando de construir una computadora bastante pequeña en tamaño para aquella época. La idea de crear y vender una computadora personal despertó la pasión en Jobs, por más que en esa época era considerada innecesaria por los analistas de mercado.

Jobs y Wozniak fundaron Apple en 1976. Si bien vendieron algunos cientos de modelos de la Apple I, demostrando que el interés existía entre los consumidores, descubrieron el éxito (y la riqueza) con la Apple II. En 1984, la empresa de Jobs volvió a sorprender con un producto brillante: la Macintosh (mejor conocida con el cariñoso diminutivo «Mac»).

Sin embargo, poco más de un año más tarde, le esperaba otro rechazo inesperado. John Sculley, en aquel momento CEO de Apple por recomendación de Jobs, decidió que sus ideas de progreso para la compañía no coincidían con las de Steve y tomó la decisión de despedirlo.

«Lo que había sido el centro de toda mi vida adulta había desaparecido, y fue devastador,» contó hace algunos años Steve Jobs delante de un grupo atento de estudiantes universitarios recién graduados en la Universidad Stanford (ver más abajo).

Inquieto y decidido, como fue siempre, Jobs pasó a fundar NeXT, la compañía con la que crearía su visión personal de la computadora del futuro. Sin embargo, el objetivo fue cambiando con el tiempo y Jobs terminaría revolucionando antes la industria de las artes visuales. En 1986, Jobs se quedó con la división de arte gráfica de Lucasfilm y la convirtió en Pixar. En 1995 la compañía presentó su primer largometraje, Toy Story, que cambió para siempre la forma de hacer filmes animados. Apenas un año más tarde, en 1996, Disney ya era propietaria de Pixar.

Jobs no se resistió a venderla. Ese mismo año, Apple, cuyo lugar en la industria había decaído estrepitosamente y estaba a punto de desaparecer, se interesó por el desarrollo de software orientado a objetos en el que trabajaba NeXT. Para 1997, Steve estaba nuevamente al mando de su adorada Apple.

Un año después, la «firma» de Steve, con forma de «i», empezaba a hacerse ver y Apple parecía tener futuro. La presentación de la iMac en 1998 incluyó el «show» que sólo un maestro de ceremonias como Jobs sabe poner en escena. Su discurso apasionado y habilidad para vender sus productos lo convirtió en un titán de la industria tecnológica.

Apenas iniciado el siglo 21, Steve Jobs tenía muchos ases bajo la manga. Empezó con el iPod y la tienda iTunes, que revolucionaron la descarga y compra de música legal. En 2007 le cambió la cara a los celulares con el dispositivo más completo y atractivo jamás inventado: el iPhone. El primer smartphone con pantalla táctil era una realidad y se vendió de a millones, por más que los analistas, de nuevo, no lo veían como un producto necesario.

Lo mismo se decía sobre las tabletas a principios de 2010, cuando se sabía que Apple estaba trabajando en una. Nadie se anima a respaldar esa teoría hoy, cuando siguen apareciendo fabricantes que tratan de quitarle market share al iPad con nuevas tablets.

Steve Jobs no sólo revivió a Apple en poco más de 10 años, la convirtió en la compañía con mayor valuación de mercado del mundo. La empresa de Cupertino vale 330 mil millones de dólares.

Paradójicamente, la década de mayor éxito de Apple fue la más difícil para Steve Jobs en términos de su salud. En agosto de 2004 tuvo que ser intervenido por sufrir una extraña forma de cáncer en el páncreas. En septiembre, estaba de vuelta en las oficinas de Cupertino.

En abril de 2009 le hicieron un trasplante de hígado, a causa de lo que él indicó como un problema hormonal que causaba que su cuerpo no absorviera ciertas proteínas. En julio de ese mismo año, ya estaba de vuelta en su cargo de CEO.

En enero de este año, se vio obligado a tomar su tercera licencia médica. Esta vez, los motivos que lo llevaron a abandonar su oficina sólo los conoce él, su familia y, tal vez, algunos allegados. Su decisión de ceder su puesto de CEO a su mano derecha, Tim Cook, no parece dar una buena señal en cuanto a sus posibilidades de recuperación.

¿Qué será de Apple sin Jobs al mando? Más allá de la caída del 5% en el valor de las acciones de la compañía apenas conocida la noticia, lo concreto es que la respuesta a esa pregunta se conocerá recién dentro de algunos años. El camino está muy bien marcado. Jobs deja una empresa firme, con un nombre ganado a fuerza de innovación y calidad, que apenas está empezando a darse a conocer en el mundo y tiene un mercado inmenso que conquistar por delante, con todas las armas para hacerlo. El trabajo real de Cook comenzará bastante más adelante.

Mientras, Steve Jobs seguirá de cerca el desempeño de su adorada empresa. Esa que él creó, esa de la que lo echaron, esa a la que volvió a rescatar de las cenizas cuando todos la daban por muerta.

Steve Jobs, ese hombre que ya forma parte de la historia por sus 35 años de aportes a la innovación tecnológica, seguirá siendo siempre tan criticado como admirado. Pero, sin lugar a dudas, a todos los que vivimos en este mundo tech que él creó nos gustaría, aunque fuera por un ratito, poder mirar a través de sus ojos, meternos en su mente brillante. Afortunadamente, algo así podemos hacer gracias a esta clase magistral de 2005 en la Universidad Stanford, donde por única vez escuchamos hablar a un Steve Jobs íntimo, relatando tres etapas de su vida que lo marcaron a fuego y compartiendo su manera de enfrentarse a los desafíos laborales y personales. Para escuchar atentamente y disfrutar de principio a fin.

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