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Una demanda donde los seguidores de Twitter tienen precio

Noah Kravitz y la cuenta de Twitter en disputa - DonWeb Blog

Una empresa está demandando a un ex-empleado por quedarse con una cuenta de la red de microblogging relacionada a la compañía – y sus 17.000 seguidores.

Todo comenzó en octubre de 2010. Luego de casi cuatro años trabajando para Phonedog.com, el blogger Noah Kravitz presentó su renuncia. Se fue en buenos términos, a buscar nuevos horizontes.

Tan amigable fue su salida, que acordó con su ex-jefe seguir publicando de vez en cuando, informalmente, promociones o información relacionada a la compañía desde su cuenta de Twitter. No se imaginaba que ocho meses más tarde estaría siendo demandado por Phonedog, por haberse quedado con los 17.000 seguidores acumulados en la red de microblogging.

Desde que Phonedog, un conocido blog californiano dedicado a la comunicación móvil, le asignó a Kravitz manejar la comunicación social de la empresa desde Twitter, desde la cuenta @Phonedog_Noah, el escritor consiguió atraer 17.000 seguidores. Desde su desvinculación de la compañía, ahora bajo el nombre de usuario @noahkravitz, esa cifra subió a más de 22.000.

La gran pregunta que deberá responder la justicia es: ¿esos seguidores pertenecen a Kravitz o a Phonedog?

La empresa expone que los seguidores son el equivalente a una lista de correo y le pertenecen. «El gasto económico y de recursos que invirtió PhoneDog Media para conseguir sus seguidores, fans y posicionamiento general de marca a través del social media es importante y es considerado propiedad de PhoneDog Media L.L.C. Es nuestra intención proteger con empuje nuestras listas de clientes e información confidencial, propiedad intelectual, marca registrada y marcas,» expresó en un comunicado la compañía.

Esta demanda, la primera en su tipo pero que sentará precedente para una situación aún no contemplada legalmente, le pone precio a cada seguidor que la empresa «perdió» cuando Kravitz se desvinculó de la compañía, quedándose con el control de la cuenta de Twitter. El precio asignado a cada follower es de u$s 2,50, por cada mes transcurrido desde la renuncia del blogger de 38 años y la presentación de la demanda. En total, Phonedog está reclamando una compensación por u$s 340.000.

«Esto va a establecer un precedente en el mundo de la web, ya que se refiere a la propiedad de las cuentas en redes sociales,» le explicó Henry J. Cittone, un abogado neoyorquino que se especializa en disputas por propiedad intelectual, al New York Times. «La verdad, estábamos esperando un caso así, ya que a muchos de nuestros clientes les preocupa la posesión de cuentas de social media relacionadas a sus marcas.»

Lejos de las consecuencias globales que sobrepasarán su litigio con Phonedog, Kravitz considera que la demanda fue una represaria por haber pedido un 15% de las ganancias de publicidad como compensación por su trabajo continuo como partner y pago atrasado de su trabajo como testeador de equipos en video y blogger.

Mientras queda en manos de la justicia determinar si la cuenta de Twitter y sus 17.000 seguidores corresponden a la empresa o al ex-empleado, Kravitz no termina de entender la situación en la que se ve envuelto: «Me están demandando por más de un cuarto de millón de dólares. Pero como yo lo veo, cumplí con lo que me pidieron.»

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