El comercio electrónico sacó a las mujeres de sus casas

Según Jehan Ara, directora de una incubadora tecnológica, las féminas de Pakistán han visto una luz en el comercio electrónico desde donde pueden comenzar a dirigir sus propios emprendimientos. Al tiempo que más mujeres dan sus primeros pasos como empresarias, también deben luchar contra una cultura conservadora que las quiere produciendo, pero puertas adentro.

Cuántas veces hemos escuchado que alguien valore un rico plato casero con una frase del tipo “En un restaurante ésto puede costar…”, o que se incentive a quien no para de crear ideas realmente innovadoras a que comande un grupo de mujeres emprendedoras. También se empiezan a ver cada vez más pymes lideradas por mujeres.

Vale decir que no hizo falta Internet para que las mujeres salieran a trabajar, sino su propio entusiasmo. Pero si todavía existen amas de casa, muchas de ellas pueden llevar adelante dos funciones si lo desean, sin descuidar sus quehaceres, mientras responden emails o contactan nuevos clientes por medio de una red social.

Para que esta situación positiva se propicie fue necesaria la confluencia de varios factores de conectividad: la existencia de Internet, desde un comienzo, la aparición y popularización de las redes sociales, la amistad de muchas mujeres laboriosas con las redes sociales y blogs, sumado a una original y práctica manera de compartir sus creaciones, recetas o vender sus productos.

Dicho así, la magia comienza a seguir un camino que en la actualidad ya lo recorre de manera sistemática. Es que cada vez más mujeres se empoderan y toman iniciativas que van más allá de complacer a familiares, darse un gusto u ocupar el tiempo libre.

Las mujeres de Pakistán

Claramente, cuando titulé esta nota quise hacer referencia al caso de las mujeres pakistaníes que, bajo el velo de su cultura, tienen una vida más doméstica que las mujeres occidentales. Sin embargo, aquí o allá, el hecho de que una mujer pueda iniciar su propia empresa desde la mesada de la cocina es cada vez más real gracias al buen uso de Internet, sus herramientas y recursos.

En Pakistán, la influencia del comercio electrónico en la mujer se está experimentando como una verdadera revolución socio-cultural. Uno de los casos más resonantes fué el de Sumaira Waseem que comenzó horneando pasteles en su casa y luego de publicarlos en las redes sociales y mediante el clásico boca en boca, logró darle vida a la que ahora se llama Fábrica de Pasteles de Sam, con empleados y unos cuantos productos delicatessen.

La cocinera le cuenta al portal Euronews cómo influyó en su emprendimiento el uso del comercio electrónico: “Empezamos la Fábrica de Pasteles de Sam a través de Facebook hace cuatro años. Entonces hacía yo sola todo el trabajo. Preparábamos cuatro tartas por semana, ahora recibimos encargos de unas cincuenta semanales. Hacemos todo el marketing a través de Facebook y de nuestra página web”.

En contraposición, la vara cultural no entiende de cuestiones tecnológicas y más de un oriundo ve con malos ojos que la mujer comience a liderar, mientras que otros respetan que lo haga mientras no salga de su casa o no desatienda sus obligaciones domésticas. Finalmente, los menos, pero cada vez más entusiastas ponen sobre este hito toda su confianza como para que empiecen a equilibrarse las cuestiones de género.

Quizás desde ese último sustrato social parten las organizaciones que apoyan y generar más vínculos empresariales para estas mujeres emprendedoras que se valen del comercio electrónico para abrir las ventanas. Nadia Patel Gangjee, por ejemplo, se propuso colaborar con la causa desde ese costado tras crear Sheops, una web dedicada a las mujeres emprendedoras.

Ella asegura que su página “permite a las mujeres vender por Internet y conseguir un público mucho mayor”, de hecho cuentan con más de 26 mil suscriptoras, cuando empezaron siendo solo cinco.

Por su parte, las mujeres pakistaníes no están del todo solas en eso de iniciarse como empresarias en el mundo del comercio electrónico. La incubadora tecnológica conocida como Asociación Paquistaní de Casas de Software es el lugar en donde actualmente se concentran la mayor parte de los desarrollos que buscan cerrar una idea de negocio.

La directora de la incubadora, Jehan Ara, cree que las presiones sociales son la primera de las causas que no permite que una buena idea se convierta en un negocio. Asegura que “Algunas familias son muy conservadoras. No quieren que sus hijas o esposas salgan de casa. Ahora las mujeres pueden vender productos empleando el comercio electrónico”, y es por eso que muchas de ellas sienten la libertad de abrir, al menos, una ventana virtual hacia el mundo.

Pero este acontecer no sería posible si no evolucionara la tecnología local, por ejemplo, con la entrada de las redes 4G LTE que permiten un vínculo del ecommerce mucho más fluido. Es por esta razón además que se observan cada vez más compradores online de la región, al mismo tiempo que las mujeres emprendedoras también logran captar el interés de paquistaníes como también de cualquier otra parte del mundo.