El longevo ascensor por fin abraza los beneficios de la tecnología

ThyssenKrupp, una firma alemana líder en su sector, presentó “Multi”, un elevador que promete revolucionar el tradicional funcionamiento de este sistema que, aunque exhibe una historia por encima de los 150 años, no ha evolucionado sustancialmente; hasta ahora. “Multi” prescinde de cables y es capaz de viajar horizontalmente dentro de los edificios, además de hacerlo con su clásica verticalidad. Se espera que las primeras pruebas sean realizadas hacia el año 2016 en tierras germanas. ¿Cuándo viajaremos en el ascensor del futuro?

Nací en 1981. Por entonces, en el albor de los ochentas, ser dueño de un equipo doble casetera era el último grito de una vanguardia tecnológica que comenzaba a guardar el tocadiscos en el fondo del ropero (ni en sueños sospechábamos que el hijo del gramófono volvería más tarde a ser un boom en la escena musical). Mamá hablaba por teléfono cuando los embrollados cables de ENTel Argentina se lo permitían; los celulares eran más propios de la ciencia ficción que de los hombres de a pie; en el mundo real recién comenzaban a decir presente en los países desarrollados de la mano de firmas como Ericsson, Motorola y Mobira, el antecedente de Nokia. Faltaba casi una década y media para que el primer teléfono inteligente haga su aparición en el mercado de la mano de Apple, corriendo aplicaciones y plantando en la industria la bandera táctil. La tele de casa, muy pesada y para nada chata, nos regalaba unos pocos canales siempre después del mediodía y nunca después de la medianoche. Solamente en sueños imaginábamos la posibilidad de disfrutar nuestra serie favorita cuando lo dictase nuestro antojo, ese consentimiento que hoy lleva el nombre de Netflix. No chateábamos, no sabíamos que la palabra “googlear” se convertiría años más tarde en sinónimo de casi todo tipo de búsqueda; toda nuestra tecnología estaba atada fatalmente a un cable, con algunas breves excepciones que dentro de su cuerpo cargaban impresionantes pilas. Eso sí: el ascensor que durante la década del ochenta viajaba de arriba hacia abajo en el edificio en el que yo vivía con papá y mamá era casi idéntico al que, treinta años más tarde, me subo cada día en otra edificación en la que vivo con mi mujer y mi hija.

Es cierto que las peligrosas puertas tijera han ido desapareciendo en favor de las hojas de hierro más herméticas y seguras, que las botoneras con la demarcación de los pisos han evolucionado a lo largo de los años, y que incluso algunos ascensores nos dicen en qué piso estamos con voces similares a aquellas que repasan las estaciones en el subterráneo. Sin embargo, desde que tengo conciencia los ascensores han viajado en línea vertical, siempre pendiendo de un cable que con la ayuda de un contrapeso le permite bajar y subir por el clásico hueco que hace mella en los edificios del mundo. La casi nula actualización de este implemento con más de 150 años de historia habría llegado a una instancia determinante: una compañía alemana informa el desarrollo de un elevador que promete ser el más revolucionario entre los suyos. Su nombre: Multi.

Una revolución demorada

Las célebres presentaciones de Steve Jobs no inauguraron, ni mucho menos, la exhibición de productos ante una audiencia ansiosa por ser testigo de las últimas novedades de la ciencia y la tecnología. Elisha Graves Otis podría ser considerado uno de los CEOs del viejo mundo. Este hombre presentó el denominado “ascensor de seguridad” en la Feria Mundial de 1854 en el Palacio de Cristal de Nueva York. ¡Sí, 1854! El inventor estadounidense había mostrado en aquel evento un sistema revolucionario en el ámbito de los elevadores: ante la audiencia, ordenó que cortasen la única cuerda que soportaba una plataforma en la cual él mismo estaba parado y en la que había cajas y barriles pesados; ésta cayó unos metros y se detuvo gracias a un mecanismo de amortiguación. “¡Todos seguros, caballeros!”, exclamó Otis ante la mirada atenta de los concurrentes. Tras la exitosa presentación en sociedad, el primer elevador diseñado para transportar personas fue instalado en aquella ciudad de Estados Unidos hacia el año 1857. “En 1873 había ya más de 2 mil ascensores Otis presentes en edificios de oficinas, hoteles y centros comerciales de Estados Unidos, y cinco años más tarde se instalaba el primer ascensor hidráulico Otis para pasajeros. Poco después llegó la era de los rascacielos y en 1889 Otis desarrolló las primeras máquinas de ascensores eléctricos con engranaje que funcionaban satisfactoriamente”, explican en este completo artículo en torno a la presentación de este “Jobs del siglo XIX”. Según se anota allí, las creaciones de Otis alcanzaron gran popularidad, abrieron nuevos senderos para el urbanismo y se colaron, incluso, en edificaciones renombradas como la Casa Blanca estadounidense y la Torre Eiffel parisina.

Con el paso de más de un siglo y medio, la evolución es merecida y necesaria. La gigantesca Thyssen Group, con más de 200 mil empleados y 60 compañías de su propiedad, es la firma detrás de Multi, un ascensor que comenzará a ser testeado hacia el año 2016 y que, aún en calidad de prototipo, presentará varios signos que lo distinguen en su área.

Por un lado, será el primero en su especie en prescindir de todo tipo de cables. Según informó la compañía en un comunicado, éstos serán reemplazados por motores lineales magnéticos, propiciando movimientos similares a los de aquellos trenes que circulan en países del primer mundo en una aparente levitación. Asimismo, Multi estará fabricado con materiales más livianos (tanto para la cabina como para las puertas), con una reducción cercana al 50 por ciento en relación a los ascensores tradicionales.

Por otra parte, además de viajar verticalmente, como es usual hasta el momento, Multi también podrá emprender movimientos horizontales, una verdadera innovación. Esta novedad supone amplias ventajas para el diseño y construcción de edificios, dando paso a una trayectoria circular, aprovechando de esta forma los espacios en las construcciones y abriendo la posibilidad para la difusión de los rascacielos por encima de los 300 metros de altura. En este sentido, desde Thyssen Group señalan que su nueva criatura abrirá el juego a una urbanización futurista, entregando a los arquitectos la posibilidad de ir más allá de los clásicos bloques de cemento que se alzan en las grandes urbes y plasmar edificios hasta ahora sólo imaginable en sueños. “A medida que evoluciona la construcción de edificios, también se vuelve necesario adaptar los ascensores para que éstos se ajusten a las exigencias de los edificios y a los grandes volúmenes de pasajeros”, anota al respecto Andreas Schierenbeck, CEO de la compañía. Asimismo, prometen que las cabinas ocuparán menos volumen y que en los edificios de oficinas se incrementará un 25 por ciento el espacio para las mismas.

El sistema de elevadores de la firma germana admite la circulación de mútiples cabinas en los huecos, de allí su denominación. En este sentido, Multi aparece como una evolución de una buena idea que no ha sido debidamente aplicada: hablamos del sistema paternoster, elevadores sin puertas que circulan en una cadena continua que jamás se detiene y que obliga a los pasajeros a bajar de la cabina en movimiento. En este video, de elocuente título, es posible descubrir el funcionamiento de aquel mecanismo. A diferencia de paternoster, Multi se postula como un sistema semi-continuo y será mucho más seguro que aquel. Para ello, empleará un motor dedicado a los movimientos de lado a lado, y otro para los desplazamientos de arriba hacia abajo.

Por otra parte, Multi no se ve en la obligación de ingresar en una carrera vestiginosa, generando esa incómoda sensación de presión que sienten algunos pasajeros de elevadores súper veloces. Este video muestra un viaje a bordo del ascensor más rápido del mundo, en la torre taiwanesa Taipei 101, el cual viaja a casi 17 metros por segundo. Multi lo hace a 5 metros por segundo, unos 18 kilómetros por hora: la presencia de múltiples cabinas en un mismo hueco entrega esta posibilidad. No obstante, los usuarios no deberán aguardar demasiado: la empresa promete que el tiempo de llegada de una nueva cabina (de gran capacidad, por cierto) no superará los 30 segundos.

Tal como hemos señalado, el primer desafío de Multi en el mundo real tendrá lugar en el año 2016. Aquel acontecimiento fundamental para la arquitectura contemporánea se llevará a cabo en una torre de pruebas de 240 metros de altura que suelta anclas en Rottweil, al sur de Alemania.

La gigantesca compañía difundió algunas cifras en las que vale la pena detenerse en estas líneas finales, al menos en carácter ilustrativo. Thyssen afirmó que un oficinista promedio residente en la ciudad de Nueva York en toda su vida acumula más de 16 años esperando la llegada de un ascensor. Además, señaló que si se sumasen todos los viajes que realiza a diario en elevadores aquel oficinista medio se alcanzarían los 5.9 años dentro de una de estas cabinas. Aunque, acaso, éstos sean datos un tanto alejados de la realidad, lo cierto es que aquel que más ha aguardado su momento de actualización ha sido el mismísimo ascensor.

Más detalles en torno a Multi (y de la eventual arquitectura del futuro) pueden ser consultados en el siguiente video.