G Flex: Review del smartphone más excéntrico de LG

El equipo, que ya se vende en el mercado argentino, se distingue en el segmento móvil por contar con una pantalla de curvatura vertical. Analizamos las ventajas y desventajas que supone esta fisonomía, y si efectivamente las promesas del LG se hacen patentes en la experiencia de uso. También se evalúa la ubicación de botones en la espalda del equipo, característica que distingue no sólo a este, sino a los más recientes insignias del fabricante surcoreano.

Tengo en mis manos el bonito y excéntrico G Flex, un smartphone presentado en el catálogo de LG en los últimos meses de 2013, que recientemente comenzó su andar en el mercado argentino a través de la operadora Personal. A priori, todas sus aptitudes como dispositivo móvil se ven opacadas por una característica que salta a la vista: su curvada fisonomía. G Flex cuenta con una pantalla de 6 pulgadas que presenta una curvatura vertical (o sea, de pies a cabeza) estableciéndose junto con Galaxy Round de Samsung como paradigma de este particular y acotado sector de la industria móvil.

A modo de paréntesis, vale acotar que la modalidad no logró contagiar en el sector: ninguno de los smartphones que verán la luz en las cercanías de IFA 2014, evento con lugar en Berlín del 5 al 10 de septiembre, estará definido por esta convexidad. No lo harán los nuevos iPhone, ni Galaxy Note 4, tampoco las novedades de Sony para su línea Xperia Z. Mientras que el contagio no logró expandirse por fuera de los límites de los surcoreanos LG y Samsung, tampoco lo hizo en la intimidad de estas compañías. De hecho, G3, el nuevo buque insignia de LG que aparece como el nuevo rey del universo Android, fue presentado en escena (y planea hacerlo hacia septiembre en el mercado argentino) con una pantalla tradicional, recta, sin atisbos de curvas.

Cuando LG presentó el dispositivo anotó tres ventajas que traería consigo la naturaleza curva: una evolucionada adecuación al rostro del usuario, mejoras en la experiencia multimedia, y la posibilidad de extender la autonomía del equipo gracias al aprovechamiento de los espacios libres en la carcasa. Veamos qué dice la experiencia en relación a estos aspectos que destacó LG en el frío ámbito de un comunicado.

Gacetilla versus experiencia

¿Somos tan curvos como G Flex?

No hay dudas, la curvatura del dispositivo es visualmente atractiva. Apuesto fichas a la veracidad de la siguiente escena imaginada: exhibido en una góndola entre cientos de dispositivos, G Flex captaría el mayor número de miradas, incluso por encima de los equipos más vendidos del mercado. Ahora bien, más allá de su estética, ¿la curvatura del equipo se ajusta efectivamente a la idiosincrasia del usuario, a las formas del ser humano, tal como prometió LG? Tal como anticipamos, la surcoreana afirmó que uno de los dones de G Flex es la capacidad de adecuarse naturalmente al contorno del rostro humano. Es cierto: el equipo dibuja un camino desde el oído hasta la boca imposible para los smartphones tradicionales, reduciendo, además, la distancia entre la voz y el micrófono, mejorando, en este sentido, la recepción de sonido. Sin embargo, no advierto en esta breve ventaja un factor que justifique, per se, la curvatura. Por otra parte no hay que olvidar que los teléfonos móviles pasan mayor tiempo en nuestras manos y bolsillos que acomodados en el rostro. La adecuación a las facciones humanas puede ser una ventaja pero, hay que decir, no determinante.

En este punto, creo justo mencionar que al usar el equipo durante algunas jornadas como si se tratase de mi smartphone personal, desterré un íntimo prejuicio: que las phablets son incómodas para ser utilizadas como un teléfono; que, en tanto, son equipos para usar bajo techo; y que por su particular formato G Flex complicaría aún más las cosas, siendo en verdad incómodo de llevar en el bolsillo. La experiencia fue dócil: llevé el dispositivo en mi bolsillo sin mayores inconvenientes.

La resolución: punto débil

Como se ha indicado, la pantalla de G Flex se fija en las 6 pulgadas. Para seguir la curvatura de la carcasa el equipo prescinde del vidrio tradicional valiéndose de una tecnología que LG denomina “Plastic OLED”, un sustrato de plástico capaz de arquearse, y sobre el cual se aplica la capa de protección Gorilla Glass 2. El display llega con una resolución de 1280 x 720 píxeles y 245ppp, una cifra que aparece muy por debajo de la norma entre los equipos de alta gama. Además presenta un defecto de insoslayable mención: los colores de la pantalla exhiben un evidente ruido, imperfección que acentúa principalmente en los grises y en los niveles bajos de brillo más que en los altos.

Una vez recostado, la curvatura propicia una agradable sensación envolvente. Es una verdadera lástima que, en este aspecto, la resolución y la calidad de imagen no acompañen a la característica más sobresaliente de G Flex.

Poniendo a prueba sus botones

Como hemos indicado, cuenta con una pantalla de 6 pulgadas, anotándose en el creciente segmento de las phablets. Tiene una considerable altura de 16 centímetros y un ancho que apenas supera los 8 centímetros. En tal sentido, resulta complejo utilizar el dispositivo con una sola mano, aunque no es una dificultad muy diferente a la que presenta cualquier otra phablet. En este orden, G Flex sigue el caso de sus parientes cercanos G2 y G3, incorporando botones en su cara posterior en desmedro de los botones laterales. Tal como señalé en el review de G2 publicado en DattaMagazine, LG explicó que esta elección es el resultado de un exhaustivo estudio entre usuarios el cual concluyó que al tiempo que las dimensiones de los smartphones crecen, mayor es la dificultad que el usuario experimenta para operar los comandos que usualmente aparecen en los laterales. “Mover los botones principales a la cara posterior del teléfono entregó a los usuarios más control, ya que este lugar es donde se encuentran de forma natural los índices”, afirmó LG. En esta misma línea, el fabricante explicó que “no hay mejor tecnología que el ser humano”. Esta filosofía (que la tecnología imite al ser humano, y no a la inversa) parece ser una de las máximas más potentes en los lanzamientos recientes de LG, también aplicada en G Flex. Al menos aparece como un valedero camino de transición por donde avanzar.

En sintonía a mi experiencia con G2, cuando sostengo G Flex con una mano me resulta costoso acceder a los botones ubicados en la espalda, dificultad que va remediándose con la costumbre. Sin embargo, lo encuentro muy cómodo al recostar un teléfono para dar rienda suelta a su faceta multimedia. Por último, durante una llamada considero que no hay mejor ubicación para que el dedo índice pueda subir o bajar el volumen del auricular sin alterar su posición.

Su ficha técnica

Aunque todos hablemos de sus curvas, las especificaciones de hardware son su aspecto más destacado. Con un peso de 177 gramos, en el interior de G Flex aparece un procesador Qualcomm Snapdragon 800 de cuatro núcleos a 2.2GHz; 2GB de RAM; GPU Adreno 330; y 32GB para almacenamiento interno. En este punto, resalta un punto débil: la ausencia de una ranura para tarjetas microSD, capaces de expandir esta capacidad. Su cámara es de 13 megapíxeles, mientras que la frontal se fija en los 2.1 megapíxeles; el desempeño de la principal es digno, aunque los resultados de color no son óptimos.

Su batería es de 3500mAh, logrando superar una jornada entera sin necesidad de recargas. En este ítem, se advierten los buenos resultados del departamento Chem de LG, el cual se especializa en avances relativos a la autonomía de las baterías.

Finalmente, en términos de software el equipo ya corre con la última versión de Android conocida como KitKat. LG añade una serie de herramientas como Qremote, que permite controlar diversos dispositivo en forma remota, y Quick Memo, una aplicación para tomar notas.

Disponibilidad y conclusión

Tal como hemos señalado, G Flex es ofrecido en el mercado argentino por la operadora Personal. Claro y Movistar no listan el equipo en su catálogo. Su precio va de los 7699 pesos a los 6999 pesos, según el plan contratado; un valor elevado teniendo en cuenta la calidad de imagen y la ausencia de una ranura para microSD, aunque ajustado teniendo en cuenta su carácter innovador y la potencia de su hardware.

Relativas a Galaxy Round, las conclusiones de este artículo son valederas también para G Flex. El análisis, el cual corre por cuenta del presidente de DisplayMate, una firma especializada en pantallas, entrega crédito a la viabilidad del formato curvo: “Introducir una pantalla ligera pero cilíndricamente curvada es una innovación muy importante en la tecnología de pantalla de los smartphones y no tiene nada que ver con un truco de marketing como se ha informado en diversos medios (…) La curvatura de pantalla del Galaxy Round es muy pequeña, tan solo 0,10 pulgadas del plano, lo que es similar a la ligera curvatura de un espejo que aumenta la imagen. Pero esa pequeña curvatura es clave para una serie de efectos ópticos que ofrecen menos interferencia de la luz de ambiente reflejada de forma importante”.

No obstante, el formato parece no expandirse a nuevas presentaciones. Al menos hasta el momento.

Un análisis más extenso en torno a esta tendencia puede ser consultado en este repaso de DattaMagazine.