Geocaching: La Búsqueda del Tesoro del Siglo XXI

Geocaching: La Búsqueda del Tesoro del Siglo XXI - DattaMagazine

Actividades al aire libre basadas en el uso de GPS y la Web.

Este artículo fue publicado originalmente en la edición de agosto de 2009 de DattaMagazine, la revista de tecnología de Dattatec .
Autor: Juan Gutmann – juan.gutmann@dattamagazine.com

Cuando, durante la década de 1960, el Departamento de Defensa comenzó el desarrollo del GPS, o Sistema de Posicionamiento Global, sus científicos nunca imaginaron el uso que, cinco décadas después, se le iba a dar a esa tecnología. Pensado en un inicio para aplicaciones militares exclusivamente, GPS es un sistema que, mediante la asistencia de satélites, permite conocer con exactitud la ubicación de una persona, vehículo u objeto con un margen de error de apenas metros o, incluso, centímetros. Pero en 1996, cuando el Presidente de EE.UU. Bill Clinton liberó la utilización del sistema para uso civil, su empleo se expandió rápidamente. En estos días, es común ver los dispositivos GPS en automóviles (especialmente en los taxis) y hasta vienen integrados a los teléfonos celulares de última generación. Algunos usuarios de GPS, aficionados a la naturaleza y a la vida al aire libre, pero también a las novedades tecnológicas, han inventado el Geocaching, una mezcla de aventura, juego y deporte, en el cual para participar hay que tener buenos conocimientos de tecnología. Aquí te contamos todo sobre esta apasionante actividad que comienza a hacerse cada vez más popular.

2000: EL PRIMER AÑO EN LA ERA DEL GEOCACHING
Pese a que la aplicación civil del GPS se difundió velozmente, primero entre los navegantes de embarcaciones y pilotos de avión, y, luego, entre la población en general, en el Departamento de Defensa seguían preocupados por el uso que sus enemigos militares podrían llevar a cabo de su propia creación. Para evitar que el sistema pudiera ser empleado para apuntar misiles en su propia contra, la red satelital de GPS trabajaba con una limitación conocida como «selective availability» (disponibilidad selectiva), que, básicamente, consistía en inducir un error intencional en la información de +- 100 metros, lo que no impedía la ubicación de un área de tamaño importante, como una población o accidente geográfico en particular, pero sí la determinación del lugar puntual en el que se encontrara un automóvil, por ejemplo. En el año 2000, fue removida definitivamente esta limitación, con lo cual, a partir de ese momento, es posible precisar la ubicación casi exacta de un objeto, con un margen de error de menos de un metro. Es en esa ocasión que nace el geocaching, inspirado en el antiquísimo juego de «la búsqueda del tesoro», conocido en los países angloparlantes como «letterboxing», y cuyo origen se remonta a la Inglaterra victoriana. El primer geocache del que se tiene registro es el realizado por Dave Ulmer, de Oregon, EE.UU., el 3 de mayo de 2000. Dave tomó un balde de plástico negro, ocultó en su interior software, videos, libros, comida en lata y una gomera (slingshot), y enterró el balde en un sitio secreto (45°17.460’N 122°24.800’W). Posteriormente, Dave posteó su ubicación en un foro de Usenet, sci.geo.satellite-nav, e invitó a los lectores a buscarlo. Algunos participantes del foro recogieron el guante y fueron a la caza del tesoro. Otros pensaron que era buena idea y crearon sus propios escondites (caches) en los que ocultaron sus propios tesoros. Se sabe que este tipo de juegos pueden ser tremendamente virales y, en este caso, eso fue justamente lo que sucedió. Menos de diez años después, se hallan registrados más de 800.000 caches en todo el mundo, aun en lugares tan remotos como la Antártida y el Polo Norte.

PERO ¿QUÉ ES EXACTAMENTE UN GEOCACHE?
Un geocache no es otra cosa que un contenedor a prueba de agua, que puede ser un caño o frasco sellados herméticamente (muy común en cachés chicos), un tupperware o similar (más empleados en cachés medianos) y otros recipientes más grandes que sean apropiados para enterrar o esconder. Se han utilizado desde diminutas cajas metálicas de pastillas de menta hasta enormes cajas ignífugas para municiones. Dentro del recipiente, el dueño del cache dispone, como mínimo, de un cuaderno, denominado en la jerga de los geocachers como «logbook» (libro de visitas) y los elementos indispensables para escribir en él, como un bolígrafo o un lápiz. Además del logbook, en casi todas las oportunidades, el dueño del cache deja varios «regalos» para los visitantes, los cuales pueden ser todo tipo de objetos divertidos o curiosos, como juguetes, golosinas, postales, fotografías, CD/DVD, pen drives o memorias flash con contenidos multimedia, útiles de escuela u oficina, prendedores, billetes, monedas, estampillas… en fin, casi cualquier cosa que al creador del cache le venga en gana. La cuestión es que cada uno de los que hallen el cache deben firmar el logbook, informando la fecha, su nombre o apodo, lugar de origen, y dejar un mensaje amistoso para el dueño. También pueden tomar algunos de estos objetos y llevarlos consigo, a cambio de dejar en el cache otros de similar valor. El valor económico de estos objetos, como notarán, suele ser bajo. Sin embargo, para los participantes de esta actividad, algunos de ellos pueden llegar a tener un precio mucho más importante que el monetario. Las cosas que se toman de un cache pueden pasar a ser de la propiedad de quien los encuentra, aunque la práctica más habitual es que sean dejadas en otro cache, a cambio de los objetos que se tomen de este último. Una vez que se tiene preparado el cache con su contenido, se lo entierra u oculta en un lugar al aire libre, que sea agradable de visitar. Es común, en muchos casos, que se elijan zonas de interés geográfico, como montañas, lagos, bosques u otros parajes que el creador del cache considere imprescindible conocer y visitar. Luego de ocultado el cache, se procede a la publicación de la ubicación geográfica del mismo (o de pistas para dar con su paradero) en alguno de los foros y sitios web en los que se nuclea la comunidad de geocachers. Es costumbre que, además de registrar la visita en el logbook, se reflejen en los foros y webs especializadas las visitas de cada geocacher a los caches que haya encontrado, la fecha y los «intercambios» de objetos realizados.

GEOCOINS Y TRAVEL BUGS
Existen dos tipos de objetos en particular que se distinguen sobre los demás «tesoros» que suelen contener los caches. Las GeoCoins son monedas o medallas diseñadas por un geocacher, que llevan su firma personal, algún texto alusivo y, lo más relevante, algún tipo de identificador (por lo general, un código numérico) que permite llevar a cabo un seguimiento del mismo a través de la web. Los travel bugs suelen ser unas chapitas, parecidas a las placas identificatorias que usan los soldados, con las mismas características de las geocoins. A menudo, se las adhiere a algún otro objeto del cache, como un muñeco. Las geocoins y los travel bugs, a veces, tienen una misión particular, como viajar hasta un país o ciudad muy distante de su lugar de origen, o ser fotografiadas en determinado lugar o contexto. En el caso de hallar uno de estos objetos, cada geocacher debe hacer lo posible para colaborar con su misión, tomándolo y trasladándolo hasta otro cache, y registrando este movimiento en el sitio web indicado por el objeto mediante su identificador, lo que permite al dueño de la geocoin o travel bug saber la ubicación del mismo en todo momento y poder rastrear el viaje del objeto a través del globo desde sus computadoras. Estos son, probablemente, los objetos más preciados de los geocachers, ya que algunas de las piezas han recorrido miles de kilómetros y han cruzado decenas de países. En otras ocasiones, se las codicia por su belleza o elaboración. Pero, de todos modos, hay un «código de ética» muy fuerte entre los participantes, que pena gravemente con el destierro virtual a quien se apropie de una geocoin o travel bug en lugar de colaborar para que cumpla su misión o, de no tener alguna en concreto, contribuir, simplemente, a que prosiga su viaje.

GEOMUGGLES
En el universo del mago infantil Harry Potter, «muggles» son tanto quienes no poseen poderes mágicos, como los que desconocen dichos poderes, a menudo blanco de desprecio o burla por parte de los verdaderos magos. En el mundo del geocaching, los geomuggles son muy temidos pos los geocachers. Se otorga este término a quienes, ignorando por completo la existencia de la actividad, encuentran por azar o accidente un cache y lo destruyen o saquean su contenido. Por esta razón, hay caches con distintos niveles de dificultad, lo que indica que tan bien escondidos están. En regiones en donde los muggles son más propensos a vandalizar un cache, se incrementa el nivel de dificultad por medio del mejor ocultamiento de los geocaches. Asimismo, se les solicita a los buscadores de caches que intenten pasar desapercibidos, accediendo al cache solamente cuando ningún desconocido esté observando y dejándolo tan bien oculto como se lo halló. A los creadores de caches se les suele pedir sentido común a la hora de ocultar los mismos y se les ordena que eviten dejarlos en propiedades privadas o en cualquier sitio donde pudieran causar sospechas de alguna actividad ilegal, y prefiriendo, en cambio, sitios solitarios a campo abierto. Recordemos que los mochileros son muy adeptos a este tipo de actividades, por lo cual es común que los caches se escondan en sectores remotos o perdidos y, en algunas oportunidades, la dificultad no será únicamente porque son difíciles de encontrar, sino también porque lo son de acceder. Hay caches que se han ocultado en la copa de un árbol a 15 metros de altura o que se han escondido sumergidos en un lago u arroyo.

OTROS TIPOS DE CACHES
Aparte de los geocaches tradicionales, existe otra variedad de caches. Multi-caches son caches que contienen la ubicación o pistas indicativas de la posición del siguiente cache. De esta manera, pueden encadenarse varios hasta dar con el final, que alberga el logbook y los tesoros. Multi-Offset y Night Cache son variantes de Multi-Cache. En la primera de ellas, las ubicaciones de GPS pueden apuntar a objetos, como placas conmemorativas, que comprenden los datos numéricos con la ubicación del próximo cache. Para dar con los Night Cache, suelen necesitarse linternas y ser hábil para reflejar los rayos de luz emitidos por aquellas en diversos ángulos para ubicar la posición del cache final. Mystery Caches son aquellos que traen un acertijo o pista encriptada que hay que resolver para conseguir la ubicación del próximo elemento. Traveling Caches son los que han sido pensados para que quien los encuentre deba trasladarlos a otra ubicación, brindando las coordenadas de la nueva a la comunidad. Webcam Caches y Virtual Caches no son contenedores escondidos, sino que son ubicaciones en las que hay webcams de acceso público, en el primer caso, y locaciones características, en el segundo (como monumentos). Para ser capaz de registrar su hallazgo, el geocacher debe mostrarse ante la webcam o fotografiarse en la locación señalada, respectivamente.

RECURSOS PARA GEOCACHERS
El sitio web http://www.geocaching.com/ es el punto de reunión casi obligado para la comunidad internacional de geocachers. Allí se puede hallar la ubicación de cientos de miles de caches en todo el mundo, incluidos casi todos los países hispanoparlantes. Se puede realizar allí el seguimiento de geocoins y travel bugs, y mensajearse con otros geocachers del planeta entero. En este y otros sitios, es factible descargar la ubicación de los geocaches que nos interesen directamente al dispositivo GPS, a través de un formato conocido como GPX, que, básicamente, alberga los datos geográficos de los caches en formato XML. También poseen un glosario, muy necesario para los principiantes, en http://www.geocaching.com/about/glossary.aspx. Otro sitio insoslayable para los interesados en esta actividad es la wiki de Geocaching, cuya dirección es http://wiki.geocaching.com.au/wiki/Main_Page y en la cual predominan los usuarios australianos, que parecen constituir una mayoría contundente en la comunidad internacional. Se entiende perfectamente, sabiendo el hermoso país que tienen y lo aficionados que son a las actividades al aire libre. De hecho, existen varios programas pensados para asistir a los geocachers en sus búsquedas (encontrarán una lista en http://wiki.geocaching.com.au/wiki/Waypoint_management_software), pero el más popular fue escrito por un australiano. Se llama GSAK y puede descargarse gratis en su sitio oficial, http://gsak.net/. Con estos datos, más un receptor de GPS y una PC con acceso a Internet, cuentan con todo lo imprescindible para iniciarse en esta apasionante actividad que combina en forma única creatividad, tecnología, actividad al aire libre y un espíritu aventurero. ¡Hasta la próxima!

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