Los videojuegos van al estrado

Cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia. El puro realismo aparece como uno de los grandes atractivos de muchas entregas gamer; en esta búsqueda algunos desarrolladores han pecado, incluyendo en los juegos a personajes de la vida real que no han consentido aquella participación en la arena digital. En este marco, los buzones postales de firmas como RockStar Games, Electronic Arts y Activision, entre otras del sector, reciben citaciones a los estrados judiciales por uso indebido de imagen. Algunos de los célebres demandantes: desde Fidel Castro y el dictador nicaragüense Manuel Noriega, hasta la actriz Lindsay Lohan.

¿Quién es Zelda Williams? Bueno, es la hija del recientemente fallecido Robin Williams, el actor que brilló en películas como La sociedad de los poetas muertos y Patch Adams. ¿A qué responde su mención en la primera línea de este repaso? Pues, como algunos habrán imaginado, Robin y la madre de Zelda escogieron aquel nombre en honor a la protagonista de la saga de videojuegos que lleva el sello de Nintendo y cuya primera -y ya mítica- edición vio la luz en 1986. En este orden, el hombre que en 1997 fue galardonado como Mejor Actor de Reparto por su participación en Good Will Hunting, es una entre las tantas celebridades cuya vida se enlaza a la industria de los videojuegos.

Es más, a pocos días de la muerte de Robin Williams, desde el sitio Change.org se divulgó una campaña para que Nintendo incluya al actor como un personaje en la trama de una próxima edición de The Legend of Zelda. Al momento de este repaso, la iniciativa lleva recabadas más de 115 mil firmas de apoyo. «Por el momento no hemos tomado ninguna decisión, pero no descartamos este pedido», dijo un portavoz de la cuna de Mario Bros. a la agencia de noticias AFP.

Desde la misma plataforma de peticiones se lanzó una campaña que alcanzó su cometido: la firma Blizzard recogió el guante e informó en su cuenta oficial de Twitter que Robin Williams será parte de de World of Warcraft, título del cual el actor se había declarado seguidor y fan a tiempo completo.

No todo es color de rosas

A diferencia del caso que inaugura este recuento, no todas las apariciones de celebridades en la arena gamer son consentidas o tienen un final precisamente feliz. «Yo maté a Fidel Castro» es uno de los tantos titulares de prensa -provocador, en este caso- que se publicaron en ocasión del lanzamiento de Call of Duty: Black Ops en el año 2010. Los opositores a las políticas de célebre líder cubano celebraron, acaso, la posibilidad de enfrentarse a muerte con Castro en la primera misión del juego, en una entrega que también incluye disparos en Vietnam y Rusia. Por contrapartida, desde la isla del Caribe salieron al cruce de aquel desarrollador de videojuegos con sede en Santa Mónica, California.

«Lo que no logró el gobierno de los Estados Unidos en más de 50 años, ahora pretende alcanzarlo por vía virtual. El videojuego Call of Duty: Black Ops (…) transporta al jugador al ambiente de la Guerra Fría y planifica operaciones especiales, la primera de ellas asesinar al líder de la Revolución cubana Fidel Castro», anotó la publicación CubaDebate. Antes de citar el caso de una adolescente acusada del asesinato de tres hombres en Alabama, quien declaró que el juego GTA provocó su conducta, el mencionado artículo agrega que el título de Activision «glorifica los atentados que de manera ilegal planificó el gobierno de los Estados Unidos contra el líder cubano» y «estimula actitudes sociópatas de los niños y adolescentes norteamericanos, principales consumidores de estos juegos virtuales». Desde el sitio Games Radar indicaron que las decisiones de Activision no forman parte de una política gubernamental estadounidense. No recomendada para almas sensibles, en este video se puede ver un gameplay del juego que muestra el enfrentamiento en cuestión y el asesinato virtual de Castro.

Activision no escarmentó. Una de las batallas mano a mano en Call of Duty Black Ops II es contra Manuel Noriega, político y militar que lideró una dictadura en Panamá en la década del ochenta. Por este caso en particular, el desarrollador gamer ha recibido una demanda por uso indebido de imagen, según contó The Verge. «Los acusados se apropiaron indebida, deliberada y sistemáticamente del aspecto del demandante para aumentar ingresos y royalties a costa del demandante y sin su consentimiento expreso», anotó en un documento presentado ante la justicia de California la defensa de Noriega, quien actualmente cumple condena por sus crímenes. Igualmente vedada para sensibles, esta es la escena de Call of Duty: Black Ops II en la que aparece el personaje basado en el dictador nicaragüense.

En ocasión del proceso judicial iniciado por Noriega y su reclamo de una compensación económica a Activision, Business Week se tomó la licencia de establecer un paralelismo válido, aunque se trate de personajes provenientes de mundos muy diversos. «Manuel Noriega se unió a Lindsay Lohan en la lista de figuras públicas que demandan a videojuegos por cameos no autorizados», publicó.

El parangón se explica por una demanda que la actriz nacida en Nueva York presentó ante una corte de Manhattan a mediados del año en curso contra RockStar Games, la compañía detrás de la exitosa saga Grand Theft Auto. Según esta mujer que en su adolescencia se había erigido como un ícono de la cándida filmografía de Disney; en GTA V aparece un personaje basado no solamente en su imagen, sino también en su voz y su forma de vestir, y que incluso acude a fiestas en un hotel en el cual Lohan, la de carne y hueso, vivió un tiempo. Con sospechosa provocación y similitud, el nombre de aquel personaje es Lacey Jonas. Además, el personaje del juego es una celebridad que debe escapar del acoso de los paparazzi. En este enlace es posible ver a Lacey en acción. Según el repaso de El Mundo de España, para rematar las semejanzas entre Lindsay y Lacey basta reparar en esta imagen que la actriz subió en su cuenta de Instagram y compararla con la gráfica de GTA V. Sin embargo, a favor de RockStar vale decir que aquel afiche fue publicado mucho antes de que aquella imagen sea divulgada por la actriz; aunque, por otra parte, es una pose que usualmente dibuja ante los flashes.

Una querella similar pende sobre la cabeza de otro peso pesado de la industria gamer: The Last of Us de la firma Naughty Dog. La actriz Ellen Page, reconocida por sus participaciones en Hard Candy e Inception, entre otros filmes, manifestó su disgusto ante un hecho que salta a simple vista al jugar aquella entrega: su parecido con Ellie, uno de los personajes principales del videogame. “Supongo que me debería sentir halagada de que hayan robado mi imagen, pero en realidad aparezco en un videojuego llamado Beyond Two Souls, por lo cual no me ha caído bien”, dijo la actriz. El director creativo de Naughty Dog dijo que en verdad el personaje en cuestión se inspiró en la imagen de Ashley Johnson aunque queda poco espacio para la duda al ver esta imagen comparativa que publicó Kotaku.

Según contó el sitio Vida Extra, los desarrolladores realizaron algunas modificaciones en la fisonomía de Ellie para que ésta presente más similitudes con Johnson que con Page.

Otro mojón en estas arenas tuvo lugar hacia el año 2009, cuando una horda de 6 mil ex jugadores de fútbol americano avanzó contra Electronic Arts. La demanda estuvo vinculada al uso de sus imágenes en el juego NFL 09, en el cual EA solamente modificó algunos datos a fin de no invertir sumas de dinero en el pago de derechos. En la querella, este grupo de deportistas retirados señaló que “el único detalle significativo que ha sido cambiado con respecto a los jugadores reales retirados de la NFL es el nombre en la camiseta” aunque los jugadores virtuales “están diseñados para que los consumidores de la saga de videojuegos Madden NFL no tengan dificultades para identificar cuáles son los jugadores”.

Aunque estas compañías se empeñen en afirmar que cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia, en ocasiones la justicia no piensa lo mismo. Hacia noviembre de 2009, EA debió recompensar a los ex jugadores de fútbol americano con la suma de 26.5 millones de dólares, según informó la NFL.