ManyWorlds: La revancha digital de Elige tu propia aventura

Un festival de arte contemporáneo fue la plataforma de lanzamiento para un inédito corto cinematográfico de quince minutos de duración el cual observa a sus espectadores y, cual mentalista, es capaz de leer los pensamientos que sobrevuelan la platea. ¿Cómo acontece la magia? Sensores detectan reacciones en el cuerpo de los asistentes y, en base a esta información, adaptan el argumento del filme y entregan finales alternativos.

Muchos treintañeros y seres limítrofes a esta frontera etaria hemos tenido en nuestras manos aquellas ediciones de tapa blanca o roja que nos entregaban un poder hasta entonces inaudito: siendo lectores, tomar decisiones que transformen la continuidad de la acción dramática. Elige tu propia aventura, la serie literaria de elocuente título que en la Argentina fue divulgada por Editorial Atlántida a partir de 1984, enarbolaba el siguiente lema: “Las posibilidades son múltiples, algunas elecciones son sencillas, otras sensatas, unas temerarias… y algunas peligrosas. Eres tú quien debe tomar las decisiones. Puedes leer este libro muchas veces y obtener resultados diferentes. Recuerda que tú decides la aventura, que tú eres la aventura. Si tomas una decisión imprudente, vuelve al principio y empieza nuevamente. No hay opciones acertadas o erróneas, sino muchas elecciones posibles”.

Dos décadas han transcurrido desde aquellas lecturas juveniles que nos permitían jugar a ser dioses o, para no ir tan a fondo, ser un poco guionistas y otro tanto héroes de la epopeya. Con el paso de los años llegó la primera consola a casa y la posta fue tomada por el mundo gamer: ¿qué otro entretenimiento, sino los videojuegos, nos permitió sin rodeo alguno ser los protagonistas de la aventura, avanzando hacia donde nuestra voluntad lo determine? Ahora y de la mano del avance tecnológico, la industria del cine ensaya pasos de aproximación a esta propuesta en la cual el espectador ya no es un agente estrictamente receptor y se convierte en artífice de la acción dramática.

Fiel a su denominación, Many Worlds promete ser muchas películas en una, un verdadero work in progress. Se trata de un corto de quince minutos de duración estrenado en el Peninsula Arts Contemporary Music Festival 2013, un evento que explora los vínculos entre la investigación, la innovación y la inteligencia artificial, y el baile de estas esferas en torno a disciplinas artísticas. Sin plantar raíces en un laboratorio científico (lejos del ánimo de establecer una teoría académica), este proyecto nacido en las entrañas de la inglesa Universidad de Plymouth se postula como “la película que mira a los espectadores”, regalándoles a éstos la posibilidad de influir en tiempo real en el argumento.
¿Qué hubiera sido de Thomas Anderson, más conocido como Neo en The Matrix, si al momento de escoger entre la píldora roja o la azul nuestro ritmo cardíaco determinase la crucial elección? ¿Tocaría otra melodía el famoso Sam de Casablanca si los espectadores demostrasen un notable tedio cuando sus dedos bailan sobre el piano? ¿Volvería a caer en las redes del sanguinario Bill la bella Uma Thurman si un sistema informático detectase durante la proyección algunos suspiros en la sala? Lo cierto es que si bien Many Worlds no es la primera película en explorar la interacción con el público, sí dibuja un asterisco en la línea histórica del Cine, así, con mayúscula.

Alexis Kirke, el director del corto, mostró a BBC los hilos que mueven el proyecto fílmico-experimental. Explicó que el impulso para trabajar en una película capaz de leer la mente de los espectadores comenzó con su investigación en torno al uso de bioseñales para detectar las emociones y el ánimo de las personas. “Algún día será posible instalar una cámara en la parte frontal de los cines para recoger las emociones de todo el público asistente a la sala”, sueña Kirke admitiendo que, en tal sentido, Many Worlds no es tan poderosa.

¿Un voluntario entre el público?

En simetría a los prototipos que exhiben algunas asperezas, la magia de esta película requiere de algunos elementos no tan discretos. Para proyectar tramas alternativas y diferentes desenlaces, cuatro espectadores deben colaborar con el hechizo colocándose cascos que leen ondas cerebrales, sensores que detectan el nivel de transpiración, implementos que controlan el ritmo cardíaco y otro dispositivo que se coloca en un brazo y mide la tensión muscular. Toda esta información es recibida por un software que la procesa y analiza para editar la película en tiempo real. Por ejemplo, si el sistema detecta tensión en el cuerpo del espectador o manos muy sudadas, la secuencia avanza hacia una escena más relajante, aunque si la paz es mucha la cinta entregará momentos dramáticos, incluso violentos.

Tantos como voluntarios son los posibles finales del corto. Many Worlds puede definirse como una experiencia narrativa múltiple basada en las emociones que entrega la audiencia. De este modo el reto tecnológico implicó una nueva forma de trabajar con los guionistas y los intérpretes. “Los actores tuvieron que hacer cuatro películas diferentes”, contó el director que, admite, desea llevar las películas a un nuevo nivel.

Bien, ¿cómo se dice? Ah, sí: ¿De qué va la peli? El argumento, coherente con su propuesta, circunda la paradoja del gato de Schrödinger, un experimento imaginario que el físico Erwin Schrödringer ensayó hacia el año 1935. En términos resumidos, se plantea una situación en donde un felino se encuentra encerrado en una caja opaca que contiene un sistema con gas venenoso, el cual cuenta con un 50 por ciento de posibilidades de ser activado; por lo cual existen las mismas probabilidades de que el gato esté vivo y muerto. En este sentido, existe una superposición de estados: hasta el momento que abramos la caja y corroboremos la situación, el gato estará vivo y muerto al mismo tiempo. Allí radica la paradoja. Los múltiples mundos se hacen presentes en Many Worlds, cuando Connie, una estudiante de Física, se encierra en una caja y dos amigos van a rescatarla en la conciencia de la existencia de diversas versiones de la realidad.

Historias interactivas: Algunos antecedentes a Many Worlds

Durante décadas, incluso en la actualidad, estudios de Hollywood realizaron proyecciones previas al lanzamiento masivo de una película y, en muchas ocasiones, establecieron cambios en el argumento (en ocasiones cambios fundamentales) teniendo en cuenta la reacción de los espectadores. De allí aquellos míticos finales nunca antes mostrados, escondidos en las bauleras de algún gigante del cine o en manos de un feliz coleccionista. Claro, no hablamos de un work in progress, aunque se le parece bastante. Dijo Kirke en relación a ello: “Esto podría poner fin a la obsesión de hacer exhibiciones de prueba con audiencias distintas y múltiples finales antes de que una película se estrene. En el futuro, el director otorgará el control de la película al estado emocional de la audiencia”.

El cortometraje de Alexis Kirke no es el primero en explorar este terreno dentro del cosmos cinematográfico. Las noticias nos conducen al año 1967, cuando el mundo se vio sorprendido por el estreno de Kinoautomat. La particularidad de esta película fue la aparición de un moderador que se presentaba en el escenario con la gran pantalla brillando a sus espaldas, detenía la proyección y pedía al público que votara entre dos opciones de continuidad.

Hacia 2005, una particular serie televisiva fue emitida por el Canal 4 de Inglaterra. Dubplate Drama narró la historia de una joven inmersa en las problemáticas de un barrio londinense, y entregó finales alternativos que los televidentes podían escoger enviando un SMS. De este modo, el público no solamente ejercía un sistema de “democracia de guión” para el capítulo exhibido, sino que condicionaba a los verdaderos guionistas para la escritura de las próximas entregas. Latinoamérica también tuvo su representante en estas arenas. Hablamos de Dirigime, una serie que transmitió America TV y que contó con participaciones de Celeste Cid, Pepe Monje, Brenda Gandini y Alejandro Fiore, entre otros. «Cada lunes se estrenaba un bloque de unos seis minutos y al finalizar se mostraban distintas opciones para que el espectador eligiese cómo quería que siguiera la historia. La gente podía votar a través de Internet o su celular hasta el jueves, cuando se emitía un nuevo bloque», contó a la agencia de noticias EFE uno de los productores de este trabajo patrocinado por Terra y Movistar. Si bien en el medio local no alcanzó el éxito esperado, la serie fue vendida a 18 países de América Latina y Estados Unidos. Su lema entrega circularidad a este repaso, siendo análogo a aquel que establecieron los libros de Elige tu propia aventura: «Esta historia la dirigiste vos. La próxima vez tratá de no equivocarte porque tu decisión puede ser la última», advertían en Dirigime.