Nueva vida a la robótica

Casi un siglo después de su origen, esta área de desarrollo tecnológico recibe aire fresco y se entremezcla en la vida real de las personas. En el Mundial Brasil 2014 robots patrullarán las calles; en los pasillos de la conferencia Google I/O los tragos fueron preparados por un barman con tres brazos de acero; una firma presentó un robot que promete ser el nuevo compañero en las oficinas; mientras investigadores festejan el primer vuelo de una mosca robot. Éstos y más ejemplos robóticos, en esta nota.

Si Los Picapiedra llevaron nuestra imaginación infantil hacia un tiempo en el cual acelerar el auto hacía transpirar a un agitado Pedro; Los Supersónicos, también creados por la dupla Hanna-Barbera hacia la década del sesenta, presentaron ante nuestros ojos un mundo futurista –ambientado en el año 2062- en el cual la acción humana es altamente asistida por el brazo mecanizado: abundancia de cintas que suprimen la necesidad de caminar, vehículos aéreos, tubos transportadores en el rol de modernísimos ascensores, máquinas capaces de preparar la cena en un santiamén, y robots en el papel de fieles sirvientes. Alguna vez, el modo de vida de la familia Sónico representó la idea del avance tecnológico y del futuro, percibido con optimismo.

“Fueron muchos los televidentes que soñaron con tener su propia Robotina, la sirvienta robótica de Los Supersónicos”, afirma Jessica Bigio en un interesante artículo publicado en BBC Mundo, donde se pregunta cuánta de la tecnología presente en el dibujo animado se ha vuelto realidad. “Aunque todavía estamos lejos de contar con robots que nos saquen de la cama cada mañana, existen modelos capaces de realizar algunas tareas por su cuenta”, añade.

La primera referencia es para uno de los más famosos nombres propios en el campo de la robótica: Asimo. Acrónimo de Advanced Step in Innovate Mobility, se trata de un robot desarrollado por la firma japonesa Honda, la misma que fabrica automóviles y motos, entre otros productos. “Represento veinte años”, afirma el mismísimo Asimo en su sitio oficial en español (honda.mx/asimo). “Veinte años de prueba y error donde los ingenieros de Honda aplicaron conocimientos de diferentes ciencias, como matemáticas, física y astronomía, para llegar a un resultado sobresaliente”, indica con mecánica vanidad. El desarrollo de este emblemático robot inició en 1986, procurando crear un modelo capaz de simular la marcha del ser humano, caminar como uno de nosotros, e incentivar a los niños en el estudio de ciencias. La más reciente versión de Asimo, con cerca de 120 centímetros de altura y poco más de 50 kilogramos de peso, además de avanzar a una velocidad de 6 kilómetros por hora, saltar en un pie y subir escaleras sin auxilio de la mano humana, es capaz de reconocer rostros, comprender órdenes orales, identificar diversos tipos de voces humanas y entregar respuestas tanto físicas como verbales. Aunque no es autómata al ciento por ciento, este ejemplar ha ganado en sensibilidad y destreza: Asimo se las arregla para sostener un vaso de papel y lo llena con agua, enciende interruptores de luz, abre puertas, sostiene un diario entre sus manos y también es un digno futbolista (tratándose de un robot, claro).

Honda no quiere que Asimo sea un simple juguete de vanguardia. Avanzando hacia los beneficios dibujados por Hanna y Barbera en una lejana década del siglo que pasó, el robot japonés pretende ser de utilidad para el ser humano, ayudándole en las tareas del hogar y también colaborando con personas que sufren dificultades motrices. Además es un fiel empleado: por caso, Asimo es un efectivo guía en el Museo Nacional de las Ciencias Emergentes y la Innovación de Tokio, Japón. Este humanoide cuyo gesto de cristal parece transmitir armonía –aunque sea fría, sin pasiones-, gracias a softwares especiales, a sus cámaras y sensores que hacen las veces de ojos, puede transitar edificios, pasillos y oficinas sin chocar con paredes u objetos.

Toyota, otra automotriz japonesa, anunció recientemente su interés en el área de la robótica, participando en el desarrollo del robot espacial Kirobo, el cual es parte de un proyecto intergaláctico, partiendo desde el Centro Espacial de Tanegashima, en Japón, hacia la Estación Espacial Internacional. Kirobo es fundamentalmente un desarrollo enfocado en la conversación: cuando hacia diciembre el comandante Koichi Wakata desembarque en la mencionada estación, tendrá lugar el primer experimento de diálogo entre un ser humano y un robot, en el espacio exterior.

El nombre de otro robot es asiduo protagonista de los titulares de prensa, no sólo de publicaciones especializadas, sino de cualquier periódico y revista que podemos encontrar en el quiosco de la esquina. Él también está involucrado en la investigación espacial. Se trata de Curiosity, un sofisticado vehículo explorador desarrollado por la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) cuya misión es estudiar Marte. Los resultados de su trabajo son alentadores: en base a sus pesquisas mecanizadas, Curiosity da fe que el planeta rojo fue habitable hace más de 4 mil millones de años y que, en tal sentido, no fue muy diferente a la Tierra que habitamos, según publicó la prestigiosa revista Science. Incluso pesando más de una tonelada, el robot es capaz de pasar por encima de obstáculos de hasta 75 centímetros de altura, es impulsado por energía nuclear, su largo es de casi tres metros y tiene la altura de una persona promedia. Un dato de color: Miguel San Martín es un ingeniero argentino que trabaja en NASA y fue el encargado de desarrollar el software que permitió que Curiosity aterrice en Marte. Pero avancemos hacia la robótica que late en este planeta, más cerca nuestro.

Robocops, fuera de la pantalla grande

iRobot es una firma avocada al desarrollo en esta área desde el año 1990, fundada por especialistas del MIT. Un dato: cuenta con un ala en la Argentina, donde se pueden conseguir algunos de sus productos. Sus proyectos, orientados a la interacción real con el entorno humano, han cobrado relevancia en los últimos meses. En su catálogo aparecen desde aspiradoras autónomas hasta equipos de fabricación militar. Entre estos últimos, uno de los más mencionados es PackBot 510. Recientemente la firma rubricó un acuerdo por 7,2 millones de dólares para proveer treinta de estos robots a la organización de la próxima Copa Mundial de Fútbol que tendrá lugar en tierras brasileras. Los embanderados asistentes encontrarán en las inmediaciones de los estadios a esta patrulla de robots que cuentan con visión de 360 grados, reconocen rostros pudiendo almacenarlos en una extensa base de datos, identifican objetos extraños y pueden adentrarse en zonas peligrosas sin comprometer la integridad física de los agentes de seguridad. Según informa iRobot, PackBot 510 ya fue utilizado en Irak, Afganistán y en la planta nuclear de Fukushima.

También socorrista es el recientemente célebre Atlas, un robot cuyo desarrollo involucra a DARPA, la Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa de Estados Unidos. De contextura similar a la de un hombre bien vigoroso (1,85 metros de altura y más de 140 kilogramos; casi treinta articulaciones y dos manos) su propósito es responder en situaciones de desastre y emergencia. En este video publicado en el canal oficial de DARPA en YouTube es posible ver a Atlas en acción.

Los veo en todas partes

Una reciente presentación de la antes mencionada compañía iRobot da paso al arribo de un nuevo compañero en las oficinas: el robot. Su nombre es AVA 500 –quizá sus compañeros lo bauticen de otro modo- y promete ser guía en espacios de trabajo, además de una solución dinámica para las videoconferencias corporativas. AVA 500 puede moverse sin inconvenientes en oficinas, plantas de trabajo, fábricas, hospitales, etc.; sin golpear paredes u objetos y sin llevarse por delante a sus compañeros humanos. Como podés ver en el siguiente video cuenta con una pantalla de 21,5 pulgadas que abre pasos a la telepresencia valiéndose de un sistema desarrollado por Cisco denominado TelePresence EX60. iRobot informa que comenzará a estar disponible en 2014.

Existen robots que pelan frutas; otros más conocidos que se encargan de la limpieza de la pileta en el jardín o; aquellos que como e-David pintan réplicas de grandes obras de la historia del arte.

También existen proezas de la ingeniería en esta área como RoboBees, una mosca robótica más pequeña que una moneda de 1 centavo de dólar y de menos de 0,1 gramos, desarrollada en la Escuela de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de Harvard, la cual recientemente se lanzó por primera vez al vuelo, siendo el resultado de más de una década de trabajo. RoboBees no se agota, ni mucho menos, en el ámbito lúdico: el proyecto apunta al monitoreo de cultivos, al control ambiental y también al desarrollo de microdispositivos de aplicación médica de alta complejidad.

Podés ser testigo del primer vuelo de la mosca robótica aquí:

Con el MIT también involucrado, otro de la familia mecanizada fue visto en los pasillos de Google I/O, la conferencia anual para desarrolladores que la firma de Mountain View organiza anualmente. Bautizado Makr Shakr y con el auspicio de Coca-Cola y Bacardi, se trata de un barman, aunque con brazos de acero. Los asistentes al evento (en el cual, no tan casualmente, Google Glass fue protagonista de la escena) pudieron ver cómo este cantinero manipulaba vasos y botellas con movimientos inspirados en los de Roberto Bolle, un bailarín del American Ballet Theater, según se ha informado. Otra prueba en video:

Mientras nosotros también adquirimos un poco de la naturaleza robótica –algunos temen que Google Glass nos convierta en humanoides, en Terminators andando las calles- el imaginario de Los Supersónicos sigue imponiéndose: robots de fisonomía similar a la humana, más que máquinas, compañeros.