Reviviendo viejas computadoras

Puppy Linux en acción

En esta nota te sugerimos varios sistemas operativos que te permitirán volver a usar cualquier computadora de bajos recursos.

Quienes estamos en esto de las computadoras desde hace un tiempo, muchas veces nos cuesta deshacernos de aquellos dispositivos que tantos buenos momentos nos han brindado. Y empezamos a desempolvar cajas y nos encontramos con una PC prácticamente completa, en funcionamiento, y nos preguntamos si podemos hacer algo con ella. La respuesta es un rotundo sí. En esta nota veremos qué sistemas operativos podemos emplear en esas PC que tienen bajos recursos pero que podemos revivir. Y, por qué no, obsequiar a alguien que le pueda dar uso.
Comencemos hablando de los sistemas operativos. Son parte fundamental de la computadora. El sistema operativo es lo que hace de traductor entre nosotros y la PC. Por ejemplo, si indicamos que se guarde en el disco un determinado archivo, el sistema operativo es el encargado de determinar cómo se guardará la información, dónde, de qué forma. Es por esto que su papel es tan importante; sin sistema operativo una computadora no nos sirve de nada.
A grandes rasgos y sin querer ser demasiado detallado y técnico, podemos imaginar al sistema operativo como un conjunto de rutinas específicas donde cada una cumple una función en particular. De este modo, tendremos un módulo que se encargará de, por ejemplo, mostrar en la pantalla las cosas, otro de manejar el teclado, otro del acceso al disco rígido, etc.
A medida que fue avanzando la tecnología fueron apareciendo nuevas necesidades que los sistemas operativos debían cubrir. Por lo tanto, los mismos se fueron haciendo más y más complejos, haciendo necesarias mejores computadoras para que pudieran funcionar correctamente.
Es por esto que, si a una computadora de hace unos años intentamos instalarle un sistema operativo moderno, quizás nos termine defraudando su pobre rendimiento. Pero entonces, ¿se puede hacer algo? Sí, claro que se puede.

Retocando Windows
El sistema operativo de Microsoft es sin dudas el más utilizado en el mundo. Su facilidad de uso, la gran cantidad de programas disponibles y, por qué no, el marketing, lo han posicionado de tal manera que decir Windows es equivalente a decir Sistema Operativo.
La manera de lograr que un Windows actual pueda funcionar de manera adecuada en una computadora vieja de bajos recursos es, básicamente, recortando cosas. Así como suena: muchos de los módulos que mencionaba antes pueden carecer de sentido según la ocasión. Por ejemplo, tenemos nuestro antiguo Pentium 2, con escasos 256 MB de memoria RAM y queremos utilizarla para poder escribir notas y nada más, ¿de qué nos sirve que Windows esté listo para que le coloquemos una pantalla táctil?
Entonces, si quitamos módulos y funciones que no nos sirvan, logramos un Windows más ágil y que pueda funcionar correctamente en una PC con bajos recursos, incluso sin llegar a los requerimientos mínimos pedidos por Microsoft.
La forma de realizarlo no es complicada, existen programas que se encargan de preparar un disco de instalación de Windows con todas las modificaciones que se nos puedan ocurrir. Desde luego, no se puede sacar cualquier cosa, hay que tener bastante conocimiento técnico como para poder elegir qué módulos quitar. Muchas veces, partes del sistema operativo están tan relacionadas que modificar algo en A hará que B deje de funcionar (aunque a simple vista no tenga nada que ver uno con otro). Además, tenemos un problema: la legalidad. Por más que tengamos la licencia original de Windows, modificar los archivos seguramente esté prohibido en el contrato de usuario.
Dejando de lado lo legal, en internet se pueden conseguir numerosas distribuciones (por llamarlo de alguna manera, sin que los linuxeros se me ofendan, por favor) “lite” o “ligeras” de prácticamente todas las versiones de Windows modernas. Cada una hecha por personas diferentes, que no han hecho más que lo comentado anteriormente: quitar funcionalidades para que Windows ocupe menos recursos. Cada uno siguiendo su propia receta y basándose en su propia experiencia. Nos alcanza con poner en Google “Windows lite” para asombrarnos de la cantidad de versiones distintas con las que nos podemos encontrar.
Desafortunadamente, no hay otra opción más que hacer prueba y error. Podemos instalar una de estas versiones y encontrarnos después que, por poner un ejemplo, no podamos hacer funcionar una impresora conectada a través de un puerto USB. Parecerá una exageración, pero créanme que no lo es.
Es por todo esto que, en mi sincera opinión, lo ideal es instalar una versión de Windows acorde al hardware que poseamos. Una versión completa, “original” sin retoques de ningún tipo. Luego, con la ayuda de internet podremos recortar aquello que no nos sea útil. Por ejemplo, en el sitio www.blackviper.com nos encontraremos con unas guías muy detalladas de cómo configurar los distintos servicios de cada versión de Windows moderno según su utilidad y así poder aliviar el consumo de recursos del sistema operativo.

El mundo Linux
Acá debemos hacer primero algunas aclaraciones. Existen distribuciones de Linux que entran en un disquete (para los nostálgicos) que cumplen una función específica y lo hacen a la perfección en una computadora equipada con un procesador 486 y escasos 8 MB de memoria RAM. La idea es hacer referencia a una distribución dirigida a todo público, que sea multipropósito.
Si hay algo que no se puede negar de Linux es la enorme cantidad de distribuciones disponibles. Y esa variedad es la que nos da numerosas opciones para elegir.
Podemos comenzar con Damn Small Linux, que puede funcionar en una 486 con 16 MB de RAM. Incluye interfaz gráfica y prácticamente todos los programas que un usuario común pueda necesitar en tan solo 50 MB. En Molinux Zero nos encontramos con una completa distribución que incluye todo lo que podamos necesitar requiriendo como mínimo un procesador a 166 Mhz y 32 MB RAM (recomendado 64 MB). Puppy Linux es otra distribución muy recomendable para máquinas antiguas. Xubuntu es la versión “lite” de la popular distribución Ubuntu.
Y así podría estar enumerando una tras otra muchas distribuciones. Lo importante es que, sin dudas, el mundo del software libre nos ofrece un muy amplio espectro de posibilidades a la hora de intentar volver a la vida aquellas computadoras antiguas que pensamos que ya no servirían de nada.

Luis Altamiranda
luis.altamiranda@dattamagazine.com

Este artículo pertenece a la edición de enero de 2011 de DattaMagazine. Podés leerlo en su versión original en http://dattamagazine.com/enero-2011/