«Soy un activista»

Natalia Solari (DattaMagazine) junto a Richard Stallman, en Wikimania 2009

Entrevista a Richard Stallman.

Esta entrevista fue publicada originalmente en la edición de octubre de 2009 de DattaMagazine, la revista de tecnología de Dattatec .
Autora: Natalia Solari – natalia.solari@dattamagazine.com

Tuvimos la oportunidad, en el marco de la realización de la Wikimanía 2009, de conversar con Richard Matthew Stallman o, como él mismo prefiere, RMS. Despojado de todo divismo y armado de sus convicciones, nos brindó casi una hora de agudas reflexiones y algunos comentarios mordaces que apuntaron, principalmente y sin piedad, a su eterno enemigo, el software privativo. Los invitamos, pues, a recorrer el pensamiento de uno de los genios de la informática más combativos y a compartir con nosotros, siempre en libertad y si así lo desean, sus propias conclusiones.

DM: ¿Cómo era el Richard de la niñez? ¿Con qué juguetes elegía jugar?
RMS: No recuerdo mucho mi niñez. Tuve una niñez de mucha tristeza y enojo, y me gustaba jugar con juguetes de construcción y con componentes eléctricos, con baterías… No logré hacer mucho pero me encantaba. Y también me gustaba estudiar la matemática y la física… y otras cosas.

DM: ¿Reconoce alguna influencia en su formación profesional? ¿Hay alguien que marcó su vida o su profesión?
RMS: No lo llamaría formación profesional, soy activista y por algunas de mis conferencias me pagan. Pero no por todas. Mis conferencias en Argentina no me las pagan. Entonces, no lo llamaría profesional. Profesional supone más aspecto de ganancia de la que realmente hay. Pero ¿qué me ha marcado? Muchas cosas me han marcado, pero me he olvidado de la mayoría. Pero recuerdo algunas. Por ejemplo, la guerra de Vietnam y el conflicto y los ataques del gobierno de los Estados Unidos a los disidentes y sus investigaciones en los años sesenta que fueron reveladas más tarde en el Senado, pienso. Todo esto me ha marcado. Puedo fácilmente ver una tiranía en cualquier Estado, es una potencial, siempre es una potencial y es un gran peligro. Y he leído hoy que el gobierno de los Estados Unidos ha decidido perseguir a los torturadores que iban más allá de las órdenes criminales de Bush, pero no propone perseguir a Bush, ni a Cheney, ni a los otros que habían ordenado la tortura, que son los criminales peores. Algún día, o en los Estados Unidos o en La Haya, tendrán sus juicios. Para el honor de mi país debe ser en mi país. Mi país debe cumplir con su responsabilidad de perseguir a todos los torturadores, a todos los responsables. Pero no es bueno abandonar la idea. Condenar sí, pero no con desesperanza sino con enojo.

DM: ¿Alguna vez intentaron intimidarlo o sobornarlo para que abandone la lucha por el software libre? ¿Alguna empresa o corporación intentó hacer algo así?
RMS: No que recuerde. Quizás de alguna manera al comienzo, cuando nadie realmente sabía. Pienso que, hoy en día, por ejemplo, los desarrolladores de software privativo saben que no sería posible sobornarme así. Pero lo que algunas empresas piden es mi apoyo. Incluso cuando la empresa se comporta bien y cuando sus productos son libres, tienen sólo software libre, estoy dispuesto entonces a decir que es bueno, pero no puedo tomar el lado de una empresa en la competencia. Debo mantenerme disponible para decir lo mismo de otra empresa que lo merezca igualmente.

DM: ¿Qué cree usted que deben hacer los gobiernos, desde el Estado, para oponerse al software privativo o para promover el uso del software libre?
RMS: Primero, los Estados deben convertir las escuelas a enseñar únicamente software libre, porque la escuela debe enseñar el espíritu de buena voluntad y el hábito de compartir con los demás. La escuela es un lugar para compartir conocimientos. El software privativo es conocimiento secreto denegado al público, por lo tanto, la escuela no debe nunca admitir ningún programa privativo, debe reconocer que el software privativo es el enemigo del espíritu de la educación. Segundo, las agencias públicas deben migrar al software libre porque tienen la responsabilidad de mantener el control soberano de su informática. Usar un programa privativo en una agencia pública es perder su soberanía. No se debe nunca. Y también los Estados deben fomentar el uso del software libre en las empresas privadas y por los individuos. Pero en el sector privado no sugiero prohibir el software privativo porque la sociedad no está lista para esa prohibición. Prohibir algo que muchos quieren hacer provoca conflictos sociales, es como la prohibición del alcohol en los Estados Unidos en los años veinte o prohibir la marihuana hoy. Es terrible.

DM: Desde la Free Software Foundation ¿hay algún control en cuanto a lo ético del software que se produce con respecto a su objetivo? Por ejemplo, si se hiciera software para dar difusión a ideas discriminatorias, como el nazismo, ¿existe algún control sobre eso?
RMS: No, obviamente no. Y no debe haber. Estoy en contra de toda censura, incluso de las ideas nazis. Soy miembro de una organización, American Civil Liberties Union, que inició un juicio por el derecho de los nazis a manifestarse. No está a favor de sus ideas, sino a favor del derecho de expresar cualquier idea. Estoy en contra de toda censura. Pero este asunto es otra cosa porque, normalmente, un programa no expresa ninguna idea específica. Si sirve para expresar ideas, puede servir para expresar cualquier idea.

DM: O sea, no es culpa del programa sino del que lo utiliza.
RMS: Exacto.

DM: Algunos teóricos postulan que Internet logra democratizar la capacidad de expresión de la gente, que cualquiera puede tener un blog…
RMS: Sí y no. Porque es cierto, todos pueden tener un blog, pero los medios más atractivos suelen atraer la atención de la mayoría de la gente, como los canales de TV. Entonces, no resuelve totalmente el problema, pero hasta un punto ayuda.

DM: En países como Argentina uno de los principales problemas es la brecha tecnológica. Gran parte de la población no tiene acceso a la tecnología.
RMS: No estoy de acuerdo. Pero sigue.

DM: ¿En qué medida el software libre puede acortar esa brecha entre los que tienen acceso a la tecnología y los que tienen un pobre acceso a la tecnología?
RMS: Critico ese discurso y ese término, brecha digital, por su supuesto. Su supuesto es que tener acceso a la tecnología de la informática es inevitablemente bueno y no tenerlo siempre es malo. Supone que participar en la sociedad informática siempre es bueno y no estoy de acuerdo porque, si esa sociedad nos priva de la libertad, participar es malo. Entonces, no apruebo la meta de dar acceso a la Internet, no en esa forma sencilla, porque debe ser en libertad y para ser en libertad primero hace falta que sea con software libre y sin software privativo. Pero, visto el discurso de la brecha digital, hay muchos proyectos en el mundo de alfabetización digital que enseñan el uso de Windows, es decir, llevan a la gente a la trampa. Y lo que hacen es malo, es dañino. Porque tener a mucha gente en el país que no sabe manejar Windows es un recurso nacional que no se debe desperdiciar (risas). Enseñarles a manejar Windows es desperdiciar el recurso. No se debe. Entonces, para mí, la meta no es tener acceso a la informática, sino usar la informática en libertad.

DM: ¿En qué otros ámbitos, fuera de la informática, podemos encontrar gente que trabaje con la filosofía del software libre?
RMS: Hay que notar que no digo yo que toda la música debe ser libre, digo que las obras de arte deben ser compartibles. Quiere decir que todo el público debe tener la libertad de redistribuir copias exactas no comercialmente, pero no exijo más que eso. Hay otros con posturas más extremas, que quieren eliminar totalmente el derecho de autor, pero esa no es mi propuesta. Para mí la libertad de compartir copias no comercialmente es la libertad esencial para las obras de arte y de opinión. No busco el arte libre, sino lo comparto, comparto copias, sean legales o no, porque prohibir la compartición (sic) es inmoral y esas leyes no tienen fuerza moral. Otra diferencia con el software es que el software, siendo una obra de uso práctico, es posible escribir un reemplazo. Por ejemplo, si hay un compilador de C privativo, no hace falta ganar la libertad de usar ese compilador como software libre. Podemos escribir otro. Es lo que he hecho. Escribí otro compilador de C y lo puse libre. Con una obra de uso práctico es posible, con el arte, pienso que no, porque una canción no reemplaza otra canción. Hace falta cambiar la ley, legalizar la compartición.

DM: ¿Cómo pueden aplicarse las ideas del movimiento del software libre a la vida cotidiana, dejando de lado el campo de la informática? ¿Cómo puede trasladarse esa filosofía?
RMS: Primero, el software libre es software y literalmente no tiene nada que ver con nada que no sea la informática, pero pienso que las mismas ideas se aplican a todas las obras de uso práctico, es decir, no al arte, no a la opinión, pero sí a las obras de referencia, a las obras educativas, los libros de texto deben ser libres. Porque son para usarse, no sólo para admirar, no sólo para sentir algo, sino para usarse prácticamente. Cualquier obra de uso práctico debe ser libre y los motivos que expliqué en mi conferencia de hoy se aplican.

DM: ¿Pero, entonces, en la vida cotidiana una persona puede manejarse acorde a la teoría de las libertades (ver cuadro «Cuatro libertades para un software auténticamente libre»)?
RMS: No, porque no todos los aspectos de la vida plantean los mismos temas éticos, son diferentes. El software libre responde a problemas éticos que surgen de la posibilidad de cambiar y copiar programas. En otros aspectos de la vida mayormente no hay tales temas, es decir que el problema no existe y no tenemos que corregirlo. Pero se da un poco en la agricultura, porque los agricultores tienen la práctica de replicar las plantas y los animales, y, hoy en día, Monsanto intenta negarles esa libertad. Es igual de injusto. Pero como ve, en la mayoría de los aspectos de la vida no aparecen estos asuntos, no se plantean. Hay otros asuntos éticos. Y no tengo la ambición de convertir la filosofía del movimiento del software libre en una filosofía para todos los aspectos de la vida, porque eso sería manejar una solución en busca de problemas, sería tonto.

DM: Por último, ¿a qué piensa que puede deberse la buena recepción de la que goza aquí, en Argentina, por parte de la gente? ¿Cree que, tal vez, se dé por motivos políticos, porque la gente está más politizada, en general?
RMS: En los Estados Unidos, a la gente le han lavado el cerebro. Los han convencido de que es inútil intentar resistir lo que sea que el imperio corporativo diga. La gente de aquí está menos descorazonada. No diría que el gobierno de aquí está haciendo un buen trabajo en lo que a resistir se refiere, pero la gente no ha abandonado las esperanzas. Todavía creen que hay otras cosas importantes en la vida además de ganar dinero y consumir cosas. La reacción que obtengo es muy positiva. Como la gente que viene a mis conferencias no representa a todas las capas de la sociedad, no estoy en situación de poder evaluar que tan politizados están.

CUATRO LIBERTADES PARA UN SOFTWARE AUTÉNTICAMENTE LIBRE

El software libre es una cuestión de la libertad de los usuarios de ejecutar, copiar, distribuir, estudiar, cambiar y mejorar el software. Más precisamente, significa que los usuarios de programas tienen las cuatro libertades esenciales.
• La libertad de ejecutar el programa, para cualquier propósito (libertad 0).
• La libertad de estudiar cómo trabaja el programa, y cambiarlo para que haga lo que usted quiera (libertad 1). El acceso al código fuente es una condición necesaria para ello.
• La libertad de redistribuir copias para que pueda ayudar al prójimo (libertad 2).
• La libertad de mejorar el programa y publicar sus mejoras, y versiones modificadas en general, para que se beneficie toda la comunidad (libertad 3). El acceso al código fuente es una condición necesaria.

(Extraído de «La definición de software libre», en http://www.gnu.org/philosophy/free-sw.es.html )

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