¿Por qué el cerebro de los astronautas se desplaza?
Un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) analizó resonancias magnéticas de 26 astronautas antes y después de sus misiones en el espacio y encontró que el cerebro se desplaza hasta 2,52 milímetros hacia arriba y hacia atrás dentro del cráneo durante la microgravedad. Los tripulantes de Artemis II (Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen), que regresaron el 10 de abril de 2026 tras 10 días orbitando la Luna, ahora enfrentan un desafío desconocido para las misiones a Marte: cambios neurológicos que alteran el equilibrio y la coordinación motora.
En 30 segundos
- El cerebro se desplaza en microgravedad: hasta 2,52 mm hacia arriba y hacia atrás, según análisis de 26 astronautas en PNAS.
- Las áreas más afectadas son la corteza motora suplementaria (movimiento) y la ínsula posterior (equilibrio), impactando directamente la rehabilitación.
- Artemis II regresó con cambios cerebrales: sus tripulantes entran en 45 días de fisioterapia intensiva para recuperarse.
- La mayoría de cambios se revierten en 6 meses, pero misiones a Marte (2+ años en microgravedad) podrían acumular efectos sin precedentes.
- La NASA explora contramedidas: ejercicio aeróbico, presión negativa en parte inferior del cuerpo (LBNP) y posibles hábitats con gravedad artificial.
El estudio PNAS: qué reveló el análisis de 26 astronautas
El equipo liderado por Rachael Seidler en la Universidad de Florida, con colaboración de Tianyi Wang del MIT, analizó imágenes de resonancia magnética de 26 astronautas en dos momentos: antes de lanzarse al espacio y después de regresar. Lo que encontraron fue concreto y preocupante: el cerebro no vuelve exactamente igual de cómo se fue.
Los desplazamientos medidos fueron de hasta 2,52 milímetros en algunas regiones (ponele que eso es menos que el grosor de una uña, pero tratándose del órgano más delicado del cuerpo, es bastante). El cerebro no se mueve como un bloque único, sino que distintas regiones se desplazan en direcciones diferentes, lo que indica deformación interna, no solo cambio de posición. La presión intracraneal aumenta, los fluidos corporales migran hacia la cabeza, y el resultado es que el tejido nervioso se reorganiza en el cráneo.
Artemis II regresó hace días. Sus cuatro tripulantes—Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen—pasaron 10 días orbitando la Luna, y ahora están en su período de rehabilitación de 45 días. Los datos de este nuevo estudio sugieren que sus cerebros también experimentaron ese desplazamiento durante la microgravedad, por lo que habrá que monitorearlos de cerca.
Cómo la microgravedad desplaza el cerebro dentro del cráneo
En la Tierra, la gravedad jala los fluidos corporales hacia abajo. Sosás una cabeza derecha, la sangre y el líquido cefalorraquídeo se distribuyen de una manera, el cerebro flota en su sitio. Pero en microgravedad, todo cambia. Sin esa fuerza constante hacia abajo, los fluidos dejan de comportarse como en Tierra.
Lo que sucede en órbita es esto: aumenta la presión intracraneal, el líquido cefalorraquídeo migra hacia la cabeza en cantidades inusuales, y eso ejerce presión física sobre el cerebro mismo, empujándolo hacia arriba y hacia atrás dentro del cráneo. La dirección del desplazamiento varía según la región cerebral (algunas áreas se mueven más que otras, algunas en ángulos diferentes), pero el efecto neto es una deformación geométrica del tejido neural.
Cuanto más tiempo en microgravedad, más pronunciado el efecto. El estudio de 26 astronautas mostró una correlación: mayor duración de misión, mayor desplazamiento. En una misión a Marte de 2-3 años de exposición a microgravedad, acumulativo, los cambios podrían ser mucho más severos que los que ve ahora en misiones cortas o de la Estación Espacial Internacional.
Áreas cerebrales más afectadas y sus funciones
La corteza motora suplementaria y la ínsula posterior no son áreas cualquiera. La primera controla la coordinación de movimientos complejos, el equilibrio dinámico, la integración de ambos lados del cuerpo. La segunda participa en el sentido de posición (propiocepción) y el equilibrio estático. Son regiones que dicho sea de paso trabajaban sin problemas en Tierra toda la vida del astronauta hasta ese momento.
El dato clave del estudio: cuanto mayor era el desplazamiento de la ínsula posterior izquierda, peor era el rendimiento en pruebas de equilibrio al regresar. Los astronautas no podían mantenerse en pie tan bien, se caían con más facilidad, la coordinación se resiente. Eso no es un problema menor en rehabilitación post-vuelo, donde necesitás que el cuerpo responda correctamente para hacer los ejercicios de recuperación.
Síndrome neuro-ocular: el fenómeno subyacente
Los cambios cerebrales que describe el estudio de PNAS son parte de algo más grande que la NASA conoce bien: el SANS (síndrome neuro-ocular del espacio), que afecta a aproximadamente el 70% de los astronautas en misiones de larga duración. El síndrome causa visión borrosa, cambios refractivos (la córnea se deforma), dolor de cabeza persistente, cambios de fondo de ojo. La causa subyacente es la presión intracraneal elevada por la migración de fluidos.
Ahora el estudio de Seidler y Wang sugiere un mecanismo más fino: esa presión intracraneal elevada no solo causa síntomas visuales y de cefalea, sino que desplaza físicamente el cerebro dentro del cráneo, alterando la geometría de regiones críticas para el movimiento y el equilibrio. Es decir, el SANS y el desplazamiento cerebral son probablemente parte del mismo fenómeno, visto desde ángulos diferentes.
Recuperación: ¿cuánto tardan en normalizarse los cambios?
La buena noticia: la mayoría de los desplazamientos cerebrales se revierten en los primeros 6 meses post-regreso. El cuerpo tiene mecanismos para readaptarse a la gravedad (si no, la humanidad nunca hubiera dejado la Tierra). Los astronautas de Artemis II empezaron sus 45 días de fisioterapia intensiva para acelerar esa recuperación muscular, de equilibrio, de coordinación.
La mala noticia: algunos desplazamientos persisten más allá de los 6 meses, especialmente en astronautas que pasaron un año o más en la ISS. El cerebro es resiliente, pero también tiene límites. Y en una misión a Marte donde pasarías 6-9 meses solo en el viaje de ida, más 1-2 años en la superficie del planeta (también sin gravedad normal), sumás exposición sin precedentes.
El desafío para Marte: dos años de microgravedad acumulada
Acá viene lo que quita el sueño a la NASA. En la Estación Espacial, los astronautas están 6-12 meses en microgravedad, regresan a la Tierra donde el cuerpo tiene tiempo para revertir cambios. Artemis II fue 10 días. Pero una misión a Marte implica una exposición de 2-3 años sin gravedad (o con la gravedad mínima de Marte, que es apenas el 38% de la terrestre, insuficiente para revertir cambios neurológicos).
Los cambios cerebrales acumulados durante esos 2-3 años podrían ser sustancialmente más severos que los vistos en estudios actuales. Y eso impacta directamente en la seguridad de la misión: si un astronauta a mitad del camino a Marte tiene problemas de equilibrio, visión borrosa o coordinación motora deteriorada por desplazamientos cerebrales no revertidos, la capacidad de tomar decisiones, ejecutar procedimientos críticos, responder a emergencias se ve comprometida.
Contramedidas que explora la NASA
La agencia no está de brazos cruzados. El ejercicio aeróbico intenso en la ISS ayuda a mantener algunos parámetros fisiológicos en rangos más normales, aunque no detiene el desplazamiento cerebral. La presión negativa aplicada a la parte inferior del cuerpo (LBNP, por sus siglas en inglés) es una técnica que redistribuye fluidos hacia abajo, contrarrestando parcialmente la migración hacia la cabeza. Ya se usa en la ISS, pero su efectividad tiene límites.
La solución más especulativa pero más prometedora es la gravedad artificial rotacional: un hábitat que gira para crear una fuerza centrífuga equivalente a gravedad. Algunos diseños de naves para Marte incluyen este concepto, aunque nunca se ha probado con humanos en misión real. Si funciona, resolvería el problema cerebral, visual, muscular de raíz. Pero está años de ser realidad.
| Región cerebral | Función | Desplazamiento máximo en estudio | Impacto observado |
|---|---|---|---|
| Corteza motora suplementaria | Coordinación y control del movimiento voluntario | Hasta 2,52 mm (hacia arriba/atrás) | Dificultad para movimientos complejos, desequilibrio dinámico |
| Ínsula posterior izquierda | Equilibrio y propiocepción (sentido de posición) | Correlación directa con desplazamiento | Peor rendimiento en pruebas de equilibrio post-vuelo |
| Otras áreas cerebrales | Variables según región | Desplazamientos menores y variables | Menor impacto observado |

Errores comunes sobre cambios cerebrales en el espacio
“El cerebro vuelve a la normalidad rápido después de regresar”
Falso. Algunos cambios tardan 6 meses, otros persisten más tiempo. No es un switch on/off. El regreso a gravedad normal dispara mecanismos de recuperación, pero no son instantáneos.
“Solo afecta a astronautas con misiones de un año o más”
Falso. El estudio de PNAS incluyó astronautas con misiones de distintas duraciones y encontró desplazamientos en todos. La magnitud varía, pero el fenómeno es universal en microgravedad.
“Los cambios son puramente visuales (SANS)”
Incompleto. El SANS (síntomas visuales) es una manifestación, pero el desplazamiento cerebral tiene consecuencias más profundas en áreas motoras y de equilibrio. Es más que ojos.
“La gravedad artificial soluciona todo sin problemas”
Especulativo. Nunca se probó en humanos en misión real. Podría funcionar, pero hay variables desconocidas: cómo responde el cuerpo a gravedad artificial rotacional, si induce mareos, si hay efectos secundarios.
Preguntas Frecuentes
¿Qué es exactamente el desplazamiento cerebral en microgravedad?
Es el movimiento físico del tejido cerebral dentro del cráneo debido al aumento de presión intracraneal causado por la migración de fluidos corporales en ausencia de gravedad. El cerebro se desplaza hacia arriba y hacia atrás, con deformación interna, medida en milímetros pero con impacto funcional en áreas críticas.
¿Cuánto tiempo tarda el cerebro en recuperarse después de regresar del espacio?
La mayoría de los desplazamientos se revierten en 6 meses post-regreso. Sin embargo, algunos cambios persisten más allá de ese período, especialmente en misiones largas de un año o más en la ISS. El proceso de rehabilitación acelera la recuperación, pero no es instantáneo.
¿Es seguro enviar astronautas a Marte si sabemos que el cerebro se desplaza?
Tecnicamente, depende de cuánto desplazamiento acumule un astronauta en 2-3 años de viaje más permanencia en Marte. Los cambios vistos en la Estación (máximo 1 año) son reversibles. En Marte, sin precedentes, es un riesgo desconocido. La NASA necesita contramedidas probadas antes de comprometerse.
¿Afecta el desplazamiento cerebral a la capacidad de tomar decisiones o pensar?
El estudio se enfocó en áreas motoras y de equilibrio, no en funciones cognitivas superiores. No hay evidencia de que afecte razonamiento o memoria. Sin embargo, el mareo, la visión borrosa y los problemas de coordinación sí deterioran la capacidad operativa general de un astronauta.
¿Cómo se llama el fenómeno más amplio del que forma parte el desplazamiento cerebral?
Se llama SANS (síndrome neuro-ocular del espacio). Afecta al 70% de los astronautas en misiones largas e incluye visión borrosa, cambios refractivos de la córnea, dolor de cabeza y edema de papila óptica. El desplazamiento cerebral es el mecanismo subyacente.
Conclusión
El estudio de PNAS confirma algo que sospechábamos: la microgravedad no es neutra para el cerebro. Durante 10 días en órbita lunar o meses en la ISS, el órgano más delicado del cuerpo experimenta cambios geométricos concretos—desplazamientos de milímetros que alteran regiones críticas para el equilibrio y la coordinación.
Para misiones de una semana o dos, como Artemis II, el cuerpo se recupera. Artemis II mismo tendrá eso: 45 días de rehabilitación y en 6 meses sus cambios cerebrales se revierten. Pero eso es ahora. Si alguna vez enviamos astronautas a Marte por 2-3 años acumulados en microgravedad, necesitamos contramedidas que realmente funcionen. La gravedad artificial rotacional es la esperanza. El ejercicio intenso ayuda pero no detiene el problema.
La pregunta que queda pendiente es si la NASA está dispuesta a mandar gente a Marte sabiendo que sus cerebros van a cambiar de formas que no podemos revertir en ese plazo. O si espera a tener gravedad artificial lista primero. Los números del estudio sugieren que es más prudente esperar.
Fuentes
- WWhatsnew – Los astronautas vuelven a la Tierra con el cerebro desplazado: lo que revelan las resonancias de 26 tripulantes
- Infobae – Por qué la microgravedad transforma el cerebro de los astronautas y desafía la conquista del espacio
- La Nación – El procedimiento que seguirán los astronautas de Artemis II en tierra: chequeos médicos, supervisión y rehabilitación
- Gizmodo – El cerebro no flota intacto en el espacio: las deformaciones que sufren los astronautas obligan a replantear los viajes largos fuera de la Tierra
- Telemundo – NASA y cambios cerebrales en astronautas por exposición a microgravedad






